The Muggs – 16/05/2015 en la Ley Seca de Zaragoza


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El trío de Detroit volvía a la imprescindible Ley Seca de Zaragoza a presentar su nuevo retoño, “Straight up boogaloo”, todavía caliente y con apenas un par de meses de vida. Con este nuevo trabajo han recuperado cierta chispa compositiva que parecían haber perdido en el anterior, el irregular pero todavía notable “Born Ugly” y que ya hacía presagiar a los más agoreros que el filón de los Muggs se estaba agotando. Nada más lejos, su nuevo trabajo vuelve a reunir una viva colección de composiciones propias, además de varias impecables versiones en las que rinden cuentas a sus maestros.

Aunque, hablando de chispas, sobre el escenario nunca la han perdido. Eso lo puede atestiguar cualquiera que haya vivido alguno de sus conciertos previos y, más que de chispa, deberíamos hablar de un verdadero incendio. Muchas veces, asistes a un concierto y piensas, ufano y feliz tras la experiencia, “estos tíos arrasan”. ¿Qué pensar, entonces, tras asistir a uno de The Muggs?

La primera parte del concierto la centraron en temas de sus anteriores trabajos y más de uno se preguntaba cuando tocarían alguna de las maravilla de “Straight up Boogaloo”. Abrieron con “6 minute to midnight” y rindieron tributo a su amado Rory Gallagher a las primeras de cambio con el “I take what I want”. No fue hasta pasado un buen rato, cuando la noche ya era una fiesta total, que por fin sonaron “Applecart blues”, “Spit and gristle” o “Fat city”. No pudo faltar la meritoria versión del “Tomorrow’s dream”, con la que The Muggs vuelven a demostrar su exquisito gusto a la hora de deconstruir canciones ajenas.

La banda está en plena forma, no cabe duda. Tony DeNardo, uno de esos grandes ejemplos de superación personal que atesora la historia del rock, usa su órgano Fender para sacar unas sólidas líneas de bajo que, junto a la “zeppeliana” batería de Todd Glass, forman el tándem perfecto sobre el que Danny Methric puede desarrollar y dar rienda suelta a todo el fuego que lleva dentro. Danny puede que sea, y creo que ya lo he dicho alguna vez con anterioridad, el último héroe de la guitarra. Los hay más técnicos, los hay más rápidos, seguramente más guapos, lo que tú quieras, pero pocos fabrican riffs rotundos, calientes y sobresalientes como Danny lo hace, y de esos riffs, oh! amigo, The Muggs andan sobrados.

A día de hoy, no es aventurado afirmar que The Muggs son una de las bandas de hard rock más interesantes surgida en los últimos 10 años, sino la que más. No hay ninguna banda entre sus contemporáneos capaz de emular el indomable espíritu que los de Detroit poseen. The Muggs son un verdadero alud de soberano rocanrol sin adulterar. En directo, sus temas (algunos ya clásicos contemporáneos) se suceden unos a otros sin piedad y con la naturalidad de la que solo pueden hacer gala los verdaderamente grandes.

Su idilio con nuestro país sigue caliente y nosotros les correspondemos con pasión. Que sea así por muchos años.

Antes del huracán de Detroit, los locales Mama Kin abrieron la noche con su rock de tintes sureños, deudor de grupos como The Black Crowes, a los que rindieron tributo con una más que correcta adaptación al español de “No speak no slave”. Diversos problemas técnicos no consiguieron empañar una actuación en la que se nota que el grupo está cada vez más engrasado y en formas. Mama Kin supusieron el aperitivo ideal para otra perfecta noche en La Ley Seca, de la que todo el mundo salió sonriente y satisfecho. Una de esas noches que hacen que el mundo siga dando vueltas.

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