Salvaje Montoya – Rompiendo la Yuca (2015)


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Los catalanes Salvaje Montoya vuelve a la palestra con la continuación de “Boda rumana” (2013). En su nuevo trabajo volvemos a encontrar una desenfada mixtura de “garage” e infinidad de turbulencias sonoras que ofrecen al oyente poco más de media hora de diversión, entrega y sudor. Y digo diversión, por que se nota que esas canciones se han grabado en un ambiente festivo; y digo entrega, por que la energía que se percibe entre nota y nota es palpable y hace retumbar las membranas de tus altavoces; y digo sudor, por que no entiendo otra manera de escuchar a Salvaje Montoya que no sea contoneándose y bailando espasmódicamente (ese sería el estilo de quien subscribe) como si no hubiese un mañana. Ya lo dicen ellos, “Menéalo morena, menéalo”.

Su música es evocadora, trae a la cabeza polvorientos westerns, sucios y peligrosos callejones tenuemente iluminados, neones indicando el lugar de la próxima copa, mujeres que han visto mejores días, peleas en tugurios a las cuatro de la mañana, hedonismo politoxicómano, disparos al amanecer… todo ello podría parecer la típica imaginería de banda fronteriza norteamericana, surgida de Nuevo México o el Paso, pero no, son de Sabadell. La música, una vez más, no entiende de fronteras.

Salvaje Montoya es una súper banda de barrio que me da la impresión de que solo rinden cuentas a ellos mismos; un compendio de músicos que no tiene otras intenciones que tocar los que les place cuando les place y, en el proceso, pasarlo lo mejor posible. Si además, consiguen un disco notable como “Rompiendo la yuca”, ¿para qué queremos más?

Por cierto, este disco tiene la mejor “pista oculta” que he oído en años.

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