Dewolff – 27/­02­/2015 en la Sala López de Zaragoza


El power­-trío Dewolff volvían el pasado viernes a la capital aragonesa para presentar su más reciente trabajo, “Grand Southern Electric”, un disco con grandes ideas pero algo lastrado por una producción demasiado límpida. La expectación ante su nueva visita era alta, no en vano su anterior concierto en la capital maña, hace prácticamente un año, será para siempre recordado como uno de los momentos álgidos del rocanrol de 2014.

Abrieron la noche los locales Señorita Pepis con su rock&blues cristalino. La sala ya presentaba un buen aforo a la hora de su actuación, y dieron todo de sí para calentar una noche en principio con pocos puntos en común con el discurso de los cabezas de cartel. Un sonido demasiado clásico no empañó unos brillantes momentos que hicieron vibrar a parte del respetable antes de la actuación estelar. Reseñar que la voluntariosa versión/adaptación del “Birth School Work Death” de los Godfathers (intercalada con “Satisfaction”) pilló a más de uno con el paso cambiado, pero hay que reconocer que en el fondo se agradece un guiño a referencias nada evidentes.

dewolff-lopezLos hermanos Pablo y Luka Van de Piel (voz/guitarra y batería respectivamente) y Robin Piso (órgano Hammond), Dewolff, subieron a las tablas de la sala López pasadas las 22 horas y, con un insultante dominio del escenario, se dedicaron a regalarnos los oídos con un setlist basado principalmente en su reciente trabajo. Si, como hemos dejado entrever líneas arriba, opinamos que su nuevas composiciones sufren de cierta inocuidad y han perdido algo de alma al aprisionarlas digitalmente, escucharlas en directo es una historia completamente diferente. “Stand up tall”, “Satilla no 3” o “Restless man” pueden sonar sin apenas ruborizarse al lado de alguno de los ya clásicos instantáneos de la banda. A todo ello ayuda la soltura de los tres miembros frente al público, con una energía desbordante que logra transmitir la pasión que sienten. No dejan nada para el final, no calientan motores. Salen a por todas desde el principio, quieren comerse el mundo. El público es consciente de que toda la carne está el asador y responde en consecuencia. Los “vivas” y los jaleos están la orden del día. Es una noche festiva, es uno de esos momentos a atesorar. Dewolff está en la ciudad.

Los holandeses hasta hace bien poco eran una banda con influencias del hard rock y la psicodelia de los primeros 70s, todo ello con un claro basamento blues, acompañado naturalmente con inspiración en sus composiciones y, sobre todo, unos directos incendiarios. Si ya en su anterior visita prefirieron decantarse sobre su perfil más rock olvidando esas influencias más siderales, en su nuevo trabajo lo han hecho definitivamente, por lo que consecuentemente el concierto giró en torno a sus composiciones más cercanas a sonidos eléctricos, con nada más que algún exquisito interludio cercano al acústico (la incunable “Medicine”) y alguna traza soul, pero sin rastro de sonidos más etéreos. Todas aquellas influencias hacían de ellos una mixtura excitante y no dejo de tener la sensación de que borrando su lado más alucinógeno están perdiendo algo de lo que los hacía tan interesantes. Pero bueno, está por ver su evolución como banda, y obviando estas observaciones, hoy por hoy podemos afirmar que Dewolff son una realidad palpable. El tramo final del concierto, con temas rotundos como “The Pistol”, “Don’t you go up the sky” o la inapelable “Gold and seawed” es algo al alcance de pocos y solo sirve para confirmar el estado de gracia de estos jóvenes a los que no se les conoce techo.

Si te gustan Deep Purple, Allman Brothers o Uriah heep, probablemente Dewolff sea tu banda favorita del momento.

PD: Dewolff atraen a público que generalmente no suele acudir a conciertos de rocanrol. Eso es bueno, muy bueno.

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