Dewolff – Grand Southern Electric (2014)


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El power trío Dewolff continua engordando su discografía con un álbum que sigue manteniendo viva la llama de la promesa de que pueden ser “the next big thing”, pero que deja una caduca huella en el oyente. Tampoco vamos a decir que sea un mal disco, en absoluto lo es, pero “Grand Southern Electric” no devuelve la confianza que se había depositado en él. Seguramente sea un problema de las expectativas, pero vamos a ver si desgranamos el por qué de esa sensación. Así a bote pronto, dos son los aspectos que llaman poderosamente la atención al escuchar este nuevo trabajo de Dewolff:

El primero de ellos es la desaparición de cualquier rastro de la psicodelia que impregnaba sus composiciones previas. Quizás empachados tras escribir, en sus propias palabras, toda una “ópera rock súper psicodélica” (que ocupaba el segundo tramo de su anterior trabajo, el laureado “IV”) o quizás buscando un sonido más accesible, o puede incluso que por recomendación del productor, el caso es que “Grand southern electric” se centra principalmente en sus habituales composiciones de hard rock retro, incluyendo fugaces pero deliciosos matices folk y algún toque soul que anteriormente no habíamos detectado.

El segundo motivo, y en opinión del que escribe el principal culpable en la pequeña decepción que puede provocar el álbum, es ese sonido pulido y llano del que hacen gala las canciones que lo forman. En esto seguro que ha tenido que ver Mark Neill (productor del exitoso «Brothers» de The Black Keys) haciendo que los holandeses suenen más accesibles, pero olvidando en el camino la energía que los caracteriza y que habrá percibido cualquiera que los haya visto en directo. Dewolff es una banda para sudar, para pasarlo bien y recordar por qué el rock es la más la maravillosa de las música populares de los últimos 50 años. Esa maravilla apenas se puede encontrar registrada en el sonido de “Grand southern electric”. Sí, se encuentra el fondo (“Dance of the buffalo” o “Evil mothergrabber” son buen ejemplo de ello) pero no la forma debido a un sonido final plano y atemperado que les hace un flaco favor a composiciones que, de otro modo, hubieran ganado fuerza.

Seguramente, este álbum no agradará a los roqueros más exigentes, pero tampoco lo hará con ese hipotético público que parecen estar buscando al maquillar su sonido. Antes hablábamos de un paso en falso, aunque más bien sería uno que les deja, al menos por el momento, en tierra de nadie.

Aun así, muy disfrutable.

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Y ahora, toma vídeo!

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