1000Mods – Vultures (2014)


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Reseñar un disco y mentar que los omnipresentes Black Sabbath y el stoner psicodélico vía Kyuss o Slo burn son sus influencias más claras cada vez resulta más agotador. Enfrentarse a la enésima banda que rescata esos sonidos e intenta emularlos con mayor o menor fortuna resulta tedioso y por momentos te hace preguntarte si hay un futuro en esto del rocanrol o simplemente, los que ya sumamos algunos años, estamos obligados a ver como se reciclan las viejas fórmulas continuamente, destinados a esperar una nueva NWOBHM, una nueva explosión trasher o un nuevo advenimiento del death metal. Mucho me diréis que sí, que todos esos estilos (y muchos otros) siguen vigentes y que ahora hay más grupos y lanzamientos musicales que nunca. Quizás ese sea el problema. Separar el grano de la paja cada vez es más complicado, y la posibilidad de encontrar el grano cada vez más peregrina.

Yo no sé el resto de los mortales, pero a mi me cuesta darle más de una oportunidad a un grupo que lo único que hace es repetir sonidos que otros han hecho mucho mejor. Sin embargo, dentro de la floreciente escena griega, tenemos a 1000Mods, que ya van por su segundo largo y, a tenor de las críticas favorables que está recibiendo, tengo por seguro que volverán con un tercero, y un cuarto…

“Vultures” continúa en cierta manera lo que ya trabajaron en su primer largo “Super van vacation”. No creo que lo hagan con mejor o peor inspiración, simplemente siguen la senda que iniciaron con aquel pero concretando un poco más y dispersando un poco menos en el minutaje.

1000mods-interview-1Hay dos cosas que no se le pueden negar a la banda. La primera de ellas es la facilidad con la adoptan sonidos característicos de la otra parte del mundo, dejando claro que la música no entiende de fronteras ni de nacionalidades. La segunda, es que la voluntad de realizar un buen disco existe, hay ambición. Sólo así se puede entender que entre los treinta y nueve minutos de tedio que forman el álbum, encontremos un par de trallazos finales como “Modesty” con un riff asesino que puede desencajar cuellos, y “Reverb of the new world”, un viaje ácido que puede recordar a los tripis cósmicos de Earthless, pero con menos técnica.

En resumen, un disco solo apto para los acérrimos de este tipo de sonidos, pero que no interesará al resto más allá de unas pocas escuchas.

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