Retribution Gospel Choir – 25/10/2013 en La Lata de Bombillas de Zaragoza.


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Que Retribution Gospel Choir hace mucho que dejó de ser simplemente la banda paralela de Alan Sparkhawk nadie puede ponerlo en duda. Con una entidad propia conseguida con tres fantásticos LPs y un par de EPs y unas tablas en los escenarios que ya tenían mucho antes de grabar en estudio, son una de las bandas de rock más interesantes de la actualidad.

Así lo debió valorar el público zaragozano, que abarrotó la sala, dispuestos a disfrutar de la amalgama rock que los de Minnesota ofrecen.

Con un pie puesto en el rock más clásico, desde los Crazy Horse hasta Grand Funk Railroad, y otro en el noise rock más contemporáneo, saben pasar de pasajes sonoros expansivos y sin horizonte a otros mucho más incisivos y concretos.

Venían a presentar “3”. Y vaya si lo hicieron. “Cant walk out” fue posiblemente el momento más intenso de la noche. La hipnótica línea del bajo de Steve Garrington sirve de base para un exorcismo sonoro basado en la improvisación y en una introvertida explosión de guitarras que crean un muro sonoro al que no todo el mundo pudo escalar. Hubo incautos que se tapaban los oídos. ¿Dónde pensaban que habían ido? Estábamos en un concierto de rock físico regurgitado desde las entrañas. No iba a haber lugar para las medias tintas.

Naturalmente, hubo temas de sus anteriores discos, como la seminal “They knew you well” o “Workin’hard” y su juguetón riff, siendo “Poor Man’s Daughter” una de las canciones más aplaudidas. De verdad, esa canción está viva. Envuelve a la banda y la engulle, en una sobrenatural fagocitación en la que los beneficiaros finales somos nosotros. Hábilmente alargada a base de distorsión en su sección intermedia, arrasa con todo a la vista mientras Sparhawk machaca la guitarra y la ataca a dentelladas (literalmente) creando un visceral caos psicodélico.

Ya en la recta final, volvieron a “3” para tocar “Seven” y sí, se echó algo de menos la guitarra de Nels Cline. El tema perdió atmósfera pero, sin embargo, ganó cierta rotundidad.

Grabar discos es importante. Sirve para, primero, dejar un legado y segundo, promocionarte. RGC pertenecen a esos grupos que, aunque tengamos la suerte de poder disfrutar su música en soporte físico, han nacido para estar sobre un escenario. Es su hábitat natural. Es donde alcanzan su razón de ser y donde hay que verlos. Aunque pierdan definición, ganan en pasión y entrega, y eso lo compensa todo.

Mucho sudor, puro rock.

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