Maximum Cavalera Tour – 6/07/2013 en el Palacio de Congresos de Huesca /Jai-Alai Metal Festival II)


Este sábado asistimos a la II Edición del Jai Alai Metal Fest, organizado por la Peña Alegría Laurentina de Huesca, en el Palacio de Congresos de la capital oscense. El cartel consistía básicamente en acercar a Huesca el Maximum Cavalera Tour formado por Soulfly (la banda de Max Cavalera), Incite (con un hijastro de Max)  y Lody-Kong (con dos de sus hijos).

Lody Kong, formada en el año 2011 por los hermanos Zyon e Igor Cavalera, tuvieron la nada desdeñable tarea de abrir la noche frente a un personal todavía escaso. Con un sonido muy particular, una mezcla entre hardcore, grunge y stoner, sonaron potentes durante la escasa media hora que duraron. Aunque todavía necesitan rodaje, seguramente podemos esperar que esta joven banda nos dé alguna satisfacción en el futuro.

No opino igual de Incite. Su brutal directo no logra esconder unas canciones muy lineales y poco originales. Eso sí, energía y huevos le echaron a raudales sobre el escenario, y dejaron el ambiente bastante caldeado para recibir a Soulfy.

cartel_soulflyPor más que he buscado por internet, no he logrado encontrar nada que me hable del estado actual de salud de Max Cavalera. Sabemos que en 2012 sufrió una parálisis facial periférica, pero la verdad es que lo suponía recuperado totalmente. No debe ser del todo así, ya que el antaño poderoso y arrollador front-man se nos presentó el sábado en su peor versión. Hinchado, con poca movilidad y expresividad prácticamente nula. Sin querer ser incisivo, parecía una caricatura de sí mismo.

Por fortuna, y aunque en cierto modo lo lastró, ese deterioro físico afectó solamente a la parte visual del concierto. Con un poderío vocal todavía evidente, Max Cavalera se dedicó a ofrecernos lo que todos habíamos ido a ver, esto es, un setlist repartido casi al 50% entre canciones de Soulfly y canciones de su etapa en Sepultura (la mejor de su carrera, y él lo sabe). “Back to the primitive”, “Eye for an eye”, “Babylon” o “Rise of the fallen” forman parte de lo más granado del cancionero de Soulfly. La gente respondía bien, con un “mosh pit” continuo frente al escenario y coreando los estribillos como si de gritos de guerra se tratara. Aun así, los momentos definitivos de la noche lo pusieron temas como “Arise”, “Roots”, “Refuse/resist” o “Territory”. Estos clásicos absolutos de Sepultura siguen estando tan vigentes como el mismo día que se compusieron, y el tiempo ha jugado a su favor convirtiéndolos en himnos.

El concierto duró una escasa hora y cuarto. Tras “Jumpdafuckup / Eye for an Eye” la banda se retiró, se encendieron las luces, y el escenario comenzó a ser desmontado antes de que ni siquiera nos diera tiempo a preguntarnos si realmente había acabado. Podemos hablar de un show corto pero intenso, pero sin duda todos nos quedamos con cierto regusto agridulce, esperando una duración mayor y la inclusión de más temas de Soulfly. Vinieron, cumplieron a medio gas, y se marcharon.

También puedes leer esta reseña en Rock and Roll Army.

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