Three seasons – 20/04/2013 en la Ley seca de Zaragoza


ThreeSeasons2013Anoche, en una casi vacía Ley seca, los suecos Three seasons vinieron a presentar su segundo álbum, el potente Understand the world (2012). Apenas un año ha pasado desde su anterior visita, donde convencieron a propios y extraños de que su repertorio de blues hard rock es una de las propuestas más interesantes y serias del mundo del rock actual.

El trío, consistente en Sartez Faraj a la voz y a la guitarra, Olle Risberg al bajo y  Christian Eriksson a la batería, vinieron esta vez acompañados por Malin Anlberg,  una teclista que no daba tregua a su órgano Hammond,  enriqueciendo y añadiendo matices al sonido del grupo en directo y demostrando que su incorporación no sólo era necesaria, si no vital para reforzar el conjunto.

Como era de esperar, desgranaron sus dos fabulosos álbumes. Del primero, Life’s road, sonaron temas que ya son clásicos por derecho propio, como Too many choices, down the bottom o Cold to the bone o la instrumental an endless delusion . Si bien escuchándolos en la intimidad, prefiero el primer disco, en directo las canciones de Understand the world alcanzaron anoche unas cotas de rotundidad que no lograba encontrar en escuchas caseras. Y es que  riffs directos a la yugular como los de Can’t let go, Aint got time o Searching, ganan muchos enteros disfrutándolos en directo. Hard rock musculoso, desarrollos instrumentales cercanos a la jam sesión, un poquito de psicodelia y mucha guitarra, y la hora y cuarenta que duró el show se pasó volando, dejándome con muchas ganas de más.

Volviendo a lo que he nombrado de pasada en la primera frase, solo una palabra puede describir lo vivido anoche en la Ley seca, fuera de lo estrictamente musical, y esa palabra es indignante.

Y digo indignante porque tuvimos frente a nosotros una de las mejores bandas rock de la actualidad y no estábamos ni 30 personas atendiendo al concierto. Será cosa de San Jorge, que la gente tiene puente y salen fuera, pero es una verdadera pena que uno de los conciertos del año en nuestra ciudad se quede tan huérfano de espectadores.

Luego, sirva como anécdota, están los espectadores que se parapetan en primera fila y pasan el rato mirando el móvil, lo cual no pasó desapercibido para los miembros del grupo. Si a esta falta de respeto añadimos la poca entrega que mostró gran parte del reducido público, tenemos una noche que imagino decepcionante para la banda, o al menos para Sartez Faraj que llegó a preguntarnos, con una inquieta e irónica sonrisa en la boca, si estábamos dormidos.

En fin, lloriqueos aparte, otra gran noche de rock la que nos dieron mis suecos preferidos.

Espero que vuelvan pronto.

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