The Godfathers – 18/02/2013 en el Plata club de Zaragoza


Auténtica noche de rock sudoroso la vivida ayer en el Plata Club.

The Godfathers, la banda formada por los hermanos Peter (voz) y Chris Coyne (bajo y voz) volvieron a Zaragoza (¡esta es su octava visita!) refundados con Del Bartle a la guitarra y Dave Twigg tras la batería, para presentar su nuevo disco Jukebox fury.

The Godfathers surgieron a finales de los 80, en plena era Tatcher, mezclando letras combativas con una actitud punk de nueva ola. Su sonido es un híbrido bastardo cuyos padres podemos rastrear en multitud de lugares y bandas. Así a bote pronto, podríamos nombrar influencias venidas de Nueva York, Londres o Detroit. Imagino que sabes de qué hablo.

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The Godfathers dándolo todo, en otra de mis “fantásticas” fotos de concierto

De visita a España en una gira de 12 noches/12 conciertos, retornaron en 2012 a los escenarios que abandonaron allá por el 2009. Injustamente olvidados cuando se habla de grandes nombres, su retorno tiene aroma de reivindicación; quieren su lugar en el mundo y lo quieren ya, tal y como dicen en I want everything.

En pleno 2013, su actitud, lejos de ser anacrónica, está más vigente que nunca; Rock proletario, desafiante, visceral, teñido de honestidad, mezclando una actitud hooligan con las maneras inglesas de perfecto caballero o gentleman.

The Godfathers son un grupo que deja huella, y la prueba es que anoche, aún siendo lunes y en recta de final de mes, el Plata estaba impregnado de ambiente festivo, de ocasión especial y lleno de viejos rockeros. Algunos iban en traje, esperando evadirse y olvidar un monótono día en la oficina. Otros vinieron con sus tejanos y sus camisetas negras, preparados para el concierto como hicieran 25 años atrás. Otros quizás habían dejado a sus hijos con los abuelos. Todos ellos, con la sonrisa en la boca de quien sabe que va a presenciar algo legendario.

Sobre las 22 horas, aparecieron sobre el escenario, arrancando una noche gloriosa con Cause I said so. La edad no pasa en balde para nadie, y también ha pasado para Peter Coyne. Aún así, el arrojo y la entrega que puso en cada canción hizo que olvidásemos al momento cualquier atisbo de duda sobre la capacidad, no sólo suya, si no del resto de la banda, de ofrecer una hora y media de puro y sucio rocanrol.

Desgranaron temas de su último álbum (a destacar una rotunda Back into the future) junto con joyas clásicas de su repertorio, como, I want everything, this dam nation, o la imperecedera y generacional Birth, school, work, death. Cerraron el directo con su ya imprescindible relectura del Cold turkey.

Prueba viviente de que el rock no entiende de edad, si no de energía y actitud, dieron una lección a las generaciones venideras.

Escuchad y aprended, parecían decir, esto es rocanrol.

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