Hola a todo el mundo 16/02/2013 en la Sala López de Zaragoza


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Enfrentarse a un concierto de la enésima banda que la prensa laurea siempre tiene aroma a reválida, algo así como “el disco no está mal, a ver qué tal en directo”. Los madrileños Hola a todo el mundo vinieron anoche a la sala López de Zaragoza a defender sobre las tablas su segundo y cacareado álbum Ultraviolet catastrophe (2012).

Este trabajo supone un cambio de rumbo en sus sonido, abandonando las aguas pantanosas de folk-rock-bailable-casa de la pradera en las que no se desenvolvían del todo bien, resultando casi siempre en remedos de grupos extranjeros que se sabían mucho mejor la lección. Para afrontar este segundo largo han optado por el escapismo, por el todo o nada, y la jugada les ha salido redonda.

Han incorporado a su sonido sintetizadores juguetones, que te invitan a mover levemente la cabeza, mientras esbozas una sonrisa. Sus canciones te hacen imaginar una pista de baile de buen rollo, algo así como una discoteca hippie, con láseres de colores y gente que no suda mientras baila.

Todo eso estaba en mi cabeza solamente, naturalmente, mientras un joven y estereotipado público (salvo Bigott) disfrutaba una tras otra las hedonistas canciones de Ultraviolet catastrophe. They won’t let me grow, you know we found new words o to my tender love, son clásicos instantáneos.

Sin apenas concesiones al pasado, pocos temas anteriores a 2012 sonaron, y lo hicieron en los bises. Por cierto, muy aplaudidos por el público.

Tras una breve hora y diez minutos, Hola a todo el mundo se despidieron dejando un buen sabor de boca, aunque algo hambrientos, al personal.

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