My bloody Valentine “M B V” (2013)


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La inspiración proviene de un nuevo color. MBV cambian el rosa por el azul.

Finales de 2012. Kevin Shields anuncia que My bloody Valentine tiene preparado un nuevo álbum que se va a publicar inminentemente. Los mentideros indis se vuelven locos. Un tornado de emociones contradictorias nos atraviesa. Los retornos de bandas cercanas a la leyenda siempre generan un escalofrío en la nuca y acabas haciéndote preguntas cercanas a lo metafísico:

¿Por qué?.

¿Para qué?.

¿De qué parte?.

Mucho ha llovido desde el año 1991 y la publicación de Loveless, ese álbum de paleta cromática rosácea y sonidos multicolor distorsionados hasta el paroxismo para al final ofrecer una colección de melodías ruidosas antológicas.

Desde entonces, poco se ha sabido del grupo o de Kevin Shields (genio y figura, alma máter de la banda). Que si alguna mezcla para Primal Scream; que si algún tema para películas de Soffia Coppola,… pero de enjundia, nada. Tras las reediciones de su discografía en 2012, incluyendo además un celebrado recopilatorio de sus casi perfectos EPs, todo el mundo estaba satisfecho. Nadie podría imaginar que casi a continuación, seguiría un nuevo álbum de la banda.

Llega el 2 de Febrero y My bloody Valentine estrena web. El día 3, anuncian que su álbum, llamado M B V está en venta. Además, avispadamente, cuelgan todas las canciones en su canal de youtube. Para que lo haga otro, lo hago yo, un acierto.

Y al grano, vamos a ver qué nos depara “M B V”.  Como suelo decir, en caliente, sin dejar reposar, sin esperar a sucesivas escuchas.

Escuchando el primer tema, she found now, y haciendo un ejercicio de abstracción que apenas nos costará trabajo, nos encontraremos de nuevo a principios de los 90, como si esto fuese 1994 y no 2013 y M B V hubiese salido cuando le correspondía. Como si musicalmente nada hubiese pasado desde entonces, Los sonidos son tan familiares que rebrotan en tu imaginario sonoro como si nunca hubiesen desaparecido.

Y es que M B V es la continuación casi natural de Loveless en prácticamente la totalidad de sus minutos. Sonidos saturados, voces difuminadas y olas de sonido que vienen y van transportando melodías etéreas. No hay una ruptura con el pasado, afortunadamente, y la vista hacia el futuro está puesta en el mero hecho de subsistir aportando algún pequeño aliciente.

Only tomorrow continua con acierto la senda que se anduvo con Isn’t anything, pero con los tics sonoros  de Loveless.

Vaya, me resulta inevitable hablar de este disco sin nombrar los anteriores.

Foto de cuando éramos más jóvenes y sinceros...

Foto de cuando éramos más jóvenes y sinceros…

Es en el tramo final del álbum cuando podemos detectar alguna pequeña novedad. Tras is this and yes, que sirve como nana cristalina y barra espaciadora, New you abandona la distorsión para crear una canción de pop juguetón y perezoso totalmente alejada de los estándares del grupo, si no fuese por la reconocible voz de Belinda Butcher. También con cierto aire fresco suena Nothing is, un instrumental cercano a sonidos industriales, que calienta los surcos del álbum con un ritmo de martillo neumático y una batería marcial contundente que nos marca el paso a través de una maraña de sonidos que con suerte, puede llegar a hipnotizarnos. Finalmente, Wonder 2 cierra el disco de manera desorientadora, con esa base rítmica casi inaudible de drum’n’bass y una marea de sonidos superpuestos.

El resumen es que, tras tantísimos años, el disco no sólo no defrauda (cosa que para muchos parecía totalmente segura) si no que encandila por momentos, y atrapa,  y estoy seguro de que con las escuchas se convertirá en el digno sucesor de su predecesor. Juega a favor de la banda que no han tenido apenas imitadores, nadie ha osado plagiar su sonido, por lo que su manera de entender la música está prácticamente intacta en su pedestal.

Si M B V es un capítulo final largamente esperado o un nuevo comienzo, sólo el tiempo lo dirá.

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