“Django desencadenado” de Quentin Tarantino (2012)


django_unchained_by_shokxone_studios-d51lw6z (1)Dos años antes de estallar la Guerra Civil Americana (1861-1865), King Schultz (Christophe Waltz), un cazarrecompensas alemán que le sigue la pista a unos asesinos, le promete al esclavo de color Django (Jamie Foxx) dejarlo en libertad si le ayuda a atraparlos. Terminado con éxito el trabajo, Django prefiere seguir al lado del alemán y ayudarle a capturar a los delincuentes más buscados del Sur. Se convierte así en un experto cazador de recompensas, pero su único objetivo es rescatar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), a la que perdió por culpa del tráfico de esclavos. La búsqueda llevará a Django y a Schultz hasta Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), el malvado propietario de la plantación “Candyland”.

Como bien he leído en algún lugar, el estreno de una nueva película de Tarantino es un momento festivo, un acontecimiento que se espera con cierta avidez, con el intríngulis de saber qué nueva locura nos va a ofrecer el (ya no tan) enfant terrible de Hollywood.

En mi caso, esas ansias están bastante atemperadas, ya que opino que, en general y visto lo visto, Tarantino nunca volverá a ser el de sus dos primeros trabajos.

Aún con todo, acudimos como feligreses a las salas de cine, ávidos de nuevas historias de este icono del séptimos arte. Aunque nuestra fe no sea la de antaño, nadie pone en duda su existencia.

Aunque las críticas vertidas sobre el film son más que positivas, podríamos recordar una de las míticas frases del señor Lobo y decir “no empecemos a chuparnos las pollas todavía”.

 Lo bueno

 Tarantino es una gran esponja que ha absorbido la historia del cine en todas su vertientes y esporádicamente las regurgita en forma de películas – homenaje. Por fin se ha decidido a hacer un (spaghetti) western y, naturalmente, lo hace bajo sus propias reglas. Su máxima, desde la realización de Kill Bill, ha sido la de meter en una coctelera un ingrediente base, añadiéndole otros, aparentemente antagónicos y de baja calidad, agitarlos con violencia y ofrecernos como resultado un producto fresco, desvergonzado y desenfadado (con la excepción de Death proof)

¿Cuáles han sido los ingredientes usados en Django desencadenado? western, blaxploitation y… comedia. ¿Comedia? Pues sí, posiblemente sea la película con más elementos cómicos de la filmografía de Tarantino, conteniendo un humor más pronunciado, agudo, y oportuno que en anteriores trabajos. La ya mítica “escena de las capuchas” con el ku klux klan es lo más divertido y mordaz que Tarantino haya filmado, y le da el empujón definitivo a la película como amalgama de géneros.

Otro punto sobresaliente es el uso del lenguaje como vehículo. Tarantino escribe sus guiones con una fijación casi obsesiva en que éste sirva como motor de todo lo que sucede en pantalla. Sus diálogos sirven para construir escenas con inicio, nudo y desenlace, siendo en sí mismas pequeños episodios dentro de algo más grande.

Django desencadenado nos ofrece momentos casi tan sobresalientes como en Reservoir dogs, siendo tal el ingenio, la perfección y el refinado de prácticamente todas sus líneas que, cuando llegan las inevitables escenas de acción, estas palidecen en comparación, resultando forzadas y sin chispa.

Evidentemente, debemos otorgar una muy buena puntuación a Christophe Waltz, siendo con diferencia el mejor de los que aparecen en pantalla, aunque la caracterización de su personaje, y sus refinados modales, nos recuerden al papel que ya hizo al encarnar al nazi de exquisita educación de Malditos bastardos.

Leonardo Di Caprio también borda su parte, y Jamie Foxx encarna con diligencia al esclavo con sed de venganza. Poco más añadiremos, ni a favor ni en contra. En cuanto a casting, todas las películas que Tarantino ha realizado hasta la fecha han sido sobresalientes.

 Lo feo

 Tarantino es un maestro a la hora de elegir las bandas sonoras de sus películas. Las OST de Resevoir dogs o Pulp fiction son Biblias musicales que nos abrieron horizontes insospechados.

Con el paso de los años, Tarantino ha pasado de usar canciones como acompañamiento a construir escenas alrededor de una canción, cual director proveniente del mundo del videoclip. Mentando de nuevo Malditos bastardos, recuerdo cómo patinó con la inclusión de algo así como unos “minutos musicales” con la escena de Mélanie Laurent maquillándose, volviendo a repetir esquemas similares en ciertos momentos de esta nueva película.

Además, el uso de hip hop en determinadas escenas, obedece más a buscar la provocación y la sorpresa del espectador que a una  exigencia en sí de las imágenes, resultando una mezcla de agua y aceite.

Lo malo

 Si ha de haber algo malo en esta película, es el poco inteligente uso de la violencia. Que no se me malinterprete, me encanta la violencia en el cine, siempre que esté al servicio de la historia, y en su justa medida. Aquí la tenemos al servicio de la historia, de eso no hay duda, pero falla en la cantidad aplicada.

Tarantino siempre ha hecho un uso muy particular de la violencia. Sabe mezclarla con intuición para que resulte amena e incluso atractiva y hay escenas muy salvajes en sus películas que han pasado por derecho propio a la historia del cine.

Tras dos horas y pico de crescendo, Django desencadenado llega a un inevitable y por otra parte esperado baño de sangre.

Buscando sin encontrar un impacto similar al de un clásico como Grupo salvaje, el recurrente tiroteo resulta forzado, burdo y carente de chispa. Es una escena litros de sangre sin sentido, disparos que hieren y destrozan cuerpos como si fueran cañonazos. Ultra violencia al fin y al cabo que, de violenta que es, resulta grotesca e irrisoria, a mitad de camino entre el gore cómico y el esperpento. Seguramente esa era la intención, pero una resolución más acorde con el resto de la película hubiese sido de agradecer.

Por concluir, diremos que uno de los muchos adjetivos con los que podemos calificar a Tarantino es, sin duda, desmesurado. Sus largos diálogos, sus escenas cargadas de violencia, y el metraje de gran parte de sus películas, hacen de él un director no apto para todos los públicos. Aún así, cada nueva película implica un acontecimiento, no cabe duda, que no debe perderse ningún amante del séptimo arte.

600x270_django_desencadenado_esp

Anuncios