“Cuando falla la gravedad” de George Alec Effinger (1987)


“When your gravity fails and negativity don’t pull you through”.

Bob Dylan

En los 80 un nuevo subgénero de la ciencia ficción emergió con fuerza, llamado cyberpunk, con el nombre derivado de la mezcla de cybernetics y punk, estableciendo un escenario basado en el impacto que tiene en el mundo globalizado, la sociedad o los individuos, el avance de la tecnología, la inteligencia artificial o los implantes biónicos.

“Cuando falla la gravedad”, publicada en 1986, es la primera de las tres novelas que George Alec Effinger dedicó al personaje Marîd Audrán, conociéndoselas posteriormente como trilogía cyberpunk o trilogía de Marîd Audrán. Comenzó a escribir una cuarta entrega pero, desafortunadamente, murió antes de poder acabarla.

when_gravity_fails.largeLa trama nos situa en el Budayeen, un peligroso barrio de una ciudad anónima en algún lugar del norte de África. El barrio es un explosivo cóctel de drogas, sexo y violencia. En él se concentran multitud de delincuentes, camellos, prostitutas, transexuales, mafiosos, o asesinos. La vida vale poco, la droga es moneda común y el placer se compra por unos pocos kiam.

Integrado en este barrio vive Marîd Audrán, un joven delincuente. Arrogante, individualista, independiente, carismático y bien valorado entre su gente, tiene un sentido del honor y la justicia muy particular.

Sin embargo, ni siquiera él ignora que en el Budayeen todo el mundo tiene un precio.

Una serie de brutales crímenes asolan al barrio. El “padrino” que controla el Budayeen pide ayuda a Marîd para resolverlos, implicando este devenir de acontecimientos que Marîd ponga en peligro no sólo su integridad física, si no su independencia y sus más profundas convicciones.

Intrépida, directa y en ocasiones salvaje, Effinger nos ofrece un contenido común, el de novela negra (ciertamente noir) en un continente cyberpunk, con varios y llamativos planteamientos que hoy nos son familiares a los aficionados a la ciencia ficción, pero que en su momento resultaron novedosos y transgresores:

La novedad más importante es que toda la historia tiene lugar en un futuro en el que occidente está en declive, mientras que el mundo musulmán vive un aparente auge geopolítico y económico. Por ejemplo, Estados Unidos o Rusia se nos describen como países fracturados en pequeños estados independientes, peleando entre ellos por las migajas que Occidente ha dejado y sus ciudadanos, a menudo presentados como ingenuos y torpes turistas, impresionados con las maravillas del mundo musulmán.

El mundo islámico, aún habiendo crecido mucho en el poder económico y científico, todavía muestra gran parte de los elementos comúnmente asociados con él, como un profundo sentimiento religioso, intrincados rituales de conducta y de relaciones interpersonales o las viejas tensiones entre los grupos étnicos.

La obsolescencia del individuo y de su identidad toman en esta novela forma de modificaciones cerebrales que te permiten usar daddies (software que te permite adquirir, durante su uso, la habilidad de hablar idiomas, aprender contabilidad, o cualquier otro tipo de habilidad que se necesite) o los moddies (módulos que contienen nuevas y completas personalidades, por ejemplo, la de famosos agentes secretos al servicio de su majestad o de estrellas de cine).

Otro punto llamativo de la novela es la normalidad con la que se consumen drogas. El protagonista apenas pasa una página sin tomar alguna de ellas, o una mezcla de todas las que tiene en su poder. Toma unas u otras dependiendo del momento del día y la actividad a realizar, realizando apología de las mismas y de sus beneficiosos efectos para la salud.

Una novela muy entretenida, excitante y de lectura rápida. Un clásico imperecedero y definitorio del género llegando cierto sector del fandom a compararla en importancia a la catedrática Neuromante de William Gibson. Evidentemente, esta comparación es demasiado entusiasta, pero tras leerla, aunque no la comparto, la comprendo, y no la encuentro tan descabellada como pensaba.

Es increíble que, con la cantidad de reediciones que tenemos hoy en día de clásicos de la ciencia ficción, Cuando falla la gravedad, no esté de nuevo entre nosotros. En España sólo contamos con la “dificil de encontrar a precio razonable” edición de Martínez Roca, con una horrible portada de Luis Royo.

Menos mal que existen los e-book.

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