Soundgarden “King animal” (2012)


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El retorno de Soundgarden en 2012 ha sido una de las noticias musicales que más me ha conmocionado. 16 años después de su último trabajo de estudio, los de Seattle volvían con nuevo material. Es inevitable notar una punzada en el estómago cuando lees la noticia por primera vez.

Vamos a hacer una breve retrospectiva.

Siempre había tenido la sensación de que Soundgarden se habían ido por la puerta de atrás. “Down on the upside” (1996) fue un buen álbum, con algunos temas fabulosos, pero que diluía en cierta manera el status inamovible de la banda. (De cualquier manera, tras el monumental y rocoso “Superunknown” (1994) casi cualquier cosa que hubiesen grabado lo hubiese diluido). Tras él, anunciaron, con poco revuelo, su disolución.

Tras eso, poco se supo de ellos, salvo el recopilatorio “A-sides” en el 97.

 Pasan (demasiados) años de silencio hasta 2010 quepublican un nuevo recopilatorio, “Telephantasm”, conteniendo un tema inédito, perteneciente a la época del “Badmotorfinger” (1991!!). Ya entonces anunciaron su reunión para conciertos veraniegos.

En 2011, tirando de archivos , publican “Live on i-5” (grabado en la última gira del grupo) que parecía más un compromiso, no se si de la banda o de la compañía, por completar su discografía y mantener saciados a los fans incondicionales hasta el esperado momento de su retorno.

Los rumores suenan fuerte en los mentideros de internet. Nuevos conciertos y un más que posible álbum de estudio.

Ya en 2012, escuchar a Soundgarden en la banda sonora de “The Avengers”, con el ligero e inane tema “Live to die”, me hizo estremecer y sentir un ligero escalofrío en mi nuca. Aquello sonaba a unos Soundgarden adulterados y edulcorados. Ni siquiera el buen riff de guitarra que el tema contenía podía hacernos aceptar el tema. Esos no eran los que hicieron temblar los 90. Eran una copia MTViciada.

Y llegó el momento. Tras 16 años de sequía, el 29 de Noviembre de 2012 se publica “King animal”.

Una cosa tengo clara. Si tan sólo la publicación de un nuevo álbum de Soundgarden, con todo el proceso que conlleva (composición, grabación, giras…) sirve para que Chris Cornell no siga publicando nefastos álbumes en solitario, sólo por eso, digo, ya habrá merecido la pena.

Pero bueno, vamos a hablar de una vez de “King Animal”. Entremos al trapo.

Como titular, diremos que es un álbum que queda en tierra de nadie y que pronto olvidaremos.

Tiene dos puntos flacos, que influyen notablemente en mi afirmación.

La producción es uno de ellos. A esas guitarras les falta un punto de fiereza, a ese bajo un punto de gravedad y algo de contundencia a la batería.

En general se ve que tiene una muy cuidada producción, pero ese cuidado hace perder cierta frescura y sobre todo, cierta personalidad en un grupo que siempre la ha tenido muy marcada.

El otro punto flaco, sin duda, es la inspiración. ¡Ay! La inspiración…

Permitidme volver a mentar el “Down on the upside”, pues aunque aquel fue un álbum muy criticado, (reniego de esas críticas, que conste) contenía la suficiente variedad cromática para que su escucha fuera un placer, además de algunas brillantes composiciones que inmediatamente se convirtieron en clásicos de la banda, como “Burden in my hand” o “Blown the outside world”. En “King animal” hay poca inspiración, pocos riffs absorbentes, apenas hay rastro de las guitarras majestuosas, del rock denso y concentrado marca de la casa. Todo suena parecido, monótono, a medio gas.

El problema es que cuando llevas escuchado medio disco, parece que ya lo has oído todo, que no tiene nada más que ofrecerte.

Siendo honesto, he de decir que hay algunas canciones notables, que merecen situarse por encima del resto. Sin llegar a los niveles que esperábamos, nos hacen recordar por qué adoramos a esta gente. Una de ellas es la que abre el disco, “Been away for too long. Escuchándola abrir el álbum por primera vez, pensé que, sin ser sobresaliente, era un tema muy en la línea de la banda. Esto es, riff grave y contundente, sonido post heavy y los agudos de Cornell aparentemente sin fisuras. La parte de mi cerebro que rechazaba la idea de nuevo material se acallaba, aunque sólo momentáneamente. Otra de ellas sería, “By Crooked Steps”. “Blood on the valley floor” no está mal, sonido pesado y ritmo machacón, pero a partír de ahí, el tedio absoluto.

Conforme lo escuchas, el disco se va diluyendo entre temas que parecen refritos de anteriores logros, esta vez sin contenido, llenado los minutos con tiempos medios que no acaban de funcionar, ni siquiera tras varias escuchas. Ni siquiera el pequeño subidón que supone “Attrition” hace que lo salvemos de la quema.

“King animal”, como he leído en algún lugar, es un claro ejemplo de la competencia (con la inspiración bajo mínimos en este caso) de Soundgarden. Sin embargo, oyéndolo, es fácil olvidar el brutal y desorientador impacto que causaron, a principios de los 90s, temas como “Rusty cage” o, sobre todo, “Jesus Christ pose”. A su lado, “King animal” suena , no sólo supérfluo, si no inofensivo. Y eso, para una banda de sonidos poderosos, es peligroso.

Una de las frases de “Been away for too long” (“You can walk a million miles and get nowhere”) sirve como resumen de las sensaciones que este álbum provoca. Soundgarden ha recorrido un largo camino hasta llegar a este 2012. Sin embargo, con “King animal” parece que, efectivamente, no han llegado a ninguna parte.

Repasando la reseña antes de publicarla me doy cuenta de que he sido algo duro.

Es lo que hay.

PD: Una vez, alguien me dijo “en general, no hay que tener muchas expectativas. Así se disfruta más”.

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