Recordando Zooropa


"You've got your head full of traffic, you're a siren song"

“You’ve got a head full of traffic, you’re a siren’s song”

Corría el año 91 cuando U2 publicó el que sin lugar a dudas es su mejor álbum, Achtung baby. Con él, U2 dio un giro de 180º a su imagen, a su sonido y por ende, a su carrera. De repente, U2 ya no eran unos católicos mesiánico-épicos, si no una banda de rock del siglo XXI, llena de colores, guitarras ardientes, ironía y sensualidad, recogiendo las influencias innovadoras de principios de la década de los 90 y asimilándolas perfectamente en su idiosincrasia.

El cambio queda muy bien reflejado en un nuevo Bono embutido en cuero negro, y con sus famosas gafas negras. Representando y caricaturizando perfectamente la personalidad y defectos de las estrellas de rock, Bono había mutado a un personaje cínico y arrogante, hijo del dólar, del glam y de Elvis Presley.

Tras aquella triunfal revolución interna, en 1993 y en medio de la vorágine de su gira de presentación Zoo TV, publicaron el hijo bastardo de Achtung baby, su hermano perdido, su gemelo malvado:

Zooropa.

Sin duda el disco peor considerado de los irlandeses. De todo tiene que haber. Sin embargo, Zooropa es una pequeña maravilla, que por honesto ha crecido, a hurtadillas, para situarse entre los tres mejores álbumes de U2. Un álbum en el que la paleta de colores crece no sólo en la portada, si no en el conjunto de canciones más extrañas y fascinantes que U2 hayan jamás publicado.

Habiendo preparado el terreno con Achtung baby y el leit motiv de su posterior gira Zoo TV (alienación, publicidad, televisión), Zooropa va más allá, es mucho más atrevido, recogiendo esos conceptos y ampliándolos.

La irrepetible combinación de creatividad que sufría la banda, junto con una insuperable producción de the Flood y un Brian Eno al que podríamos considerar como un quinto miembro de U2 en aquella época, nos brindó un álbum lleno de texturas, de ritmos y de sonidos que alejaban a U2 de cualquier estereotipo.

Inmersos en el presente, creaban canciones para un futuro masificado y capitalista, en el que la publicidad domina nuestras vidas, la televisión la guía, y el amor es un anacronismo. Zooropa es una suerte de (salvando ciertas distancias) álbum cyber-punk, es la desilusión frente al occidental way of  life, la disolución del individuo acomplejado por el bombardeo sensorial al que es sometido.

Shake for me baby!

Zooropa, el tema que da título al álbum y también lo abre, es un claro ejemplo. Su letra, conformada por una concatenación de eslóganes publicitarios, nos situa y nos indica que el viaje comienza con destino desconocido. Guitarras que suenan a sintetizadores, sonido envolvente y su sorprendente letra ya nos zambulle irremediablemente en el particular universo sonoro del álbum.

Numb, mantra dedicado a la saturación mental y personal que puede producir la vida moderna, también es otro claro ejemplo de lo que U2 parecía vivir en ese momento. Aturdimiento en alta definición. La letra (recitada por The Edge) y su sonido (esas guitarras futuristas, ese riff dubitativo y asíncrono) coloca Numb, y consecuentemente, Zooropa a años luz de cualquier grabación anterior (y posterior) de U2, en cuanto a riesgo y deshinibición.

Lemon, un tema aparentemente más hedonista, nos lleva a la pista de baile, con Bono jugando a no ser Bono cantando en falsete y unos coros envolventes que eran lo más sugerente que U2 hubiera grabado nunca.

A mitad de álbum encontramos Stay (faraway so close!). Con permiso de One, la mejor balada en la carrera de los irlandeses. Inspirada en Sinatra, su sonido cálido y acústico sirve de contrapunto perfecto a lo escuchado hasta el momento.

Daddy’s gonna pay for your crashed car, un blues industrial según Bono, es un tema sobre la dependencia, con unos sonidos saturados y un bajo hipnótico que sirve de base rítmica arrolladora.

El álbum lo cierra una apocalíptica The wanderer, cantada por el mismísimo Johnny Cash cuando nadie se acordaba de él.

Zooropa  tuvo cierta continuidad, ya sin el nombre de U2, con el proyecto (llamémoslo así) The Passengers, en el que la experimentación de la banda difuminaba ya todas sus fronteras establecidas, llegando a perderse un poco en el proceso y afectando al imperfecto pero subyugante resultado final. Pero bueno, eso ya es otra historia.

Con el paso de los años, se ha constatado que Zooropa es el último disco que U2 ha realizado por amor a la música. El último en el que realmente no pensaron en éxito, en ventas, o en absurdos singles. El último álbum de U2 totalmente sincero. Esto le añade un valor más que significativo y le convierte en un álbum de encrucijada. En aquel momento, los irlandeses podrían haber continuado con su expansión sonora, con su experimentación, con sus universos sonoros libres de cualquier atadura.

Pero no lo hicieron.

Después llegó Pop (1997), en el que ya se notaba la frenada creativa, aunque mantenía el nivel dignamente. El problema era que, por aquel entonces, U2 comenzaban el lento pero seguro proceso de convertirse en una caricatura de si mismos.

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