50 motivos por los que deben gustarte los Stones


(Fuente Jotdown)

Creo que fue Bono —el cantante de U2, no el ministro— quien confeccionó años ha una lista que se llamaba algo así como “cincuenta cosas que me gustan de Bob Dylan”. Aunque por momentos parecía más como “cincuenta cosas por las que Bono debería gustaros”… ese que sucede a veces cuando en alguien se da la conjunción a) es popular y b) escribe en público… lo cual suele conllevar que termine confeccionando una eterna oda a sí mismo.

La idea era buena —obviamente ese tipo de listas no las ha inventado Bono, pero la inspiración me vino de ahí— y más a la hora de celebrar el cincuenta aniversario de una de las entidades culturales definitivas del mundo en que vivimos: los Rolling Stones. No me ha dado tiempo a escribir un artículo biográfico de esos que se alargan hasta el infinito —queda pendiente— pero, por qué no, es momento de elegir cincuenta motivos por los que a todo el mundo deberían gustarle los Stones. En realidad hay tantos (muchos más de cincuenta) que los he elegido más o menos al azar, y probablemente cada cual podría confeccionar una lista diferente. Esta es sólo una de las muchas posibles, pero es tan verdadera como cualquiera de las otras. Son sólo los Rolling Stones, pero nos gustan.

Y estos son cincuenta de los muchos motivos posibles:

1. Stray cat blues.

2. Contribuyeron —junto a otras bandas británicas de los sesenta— a rescatar la carrera de varios músicos norteamericanos del olvido,  y además han presumido mucho sobre ello, demostrando que el ejemplo de la mano derecha sirve de poco si no se entera la mano izquierda. A veces la Biblia no tiene razón y los Stones sí.

3. Keith Richards nos obligó a apreciar las afinaciones alternativas para la guitarra, usándolas en unas cuantas de sus canciones más famosas. Es como poder tocar varios instrumentos con solamente uno.

4. En pleno1968 publicaron un LP cuya portada era en un retrete, cuando los futuros “punks” todavía estaban haciendo la comunión.

5. La sonrisa de Charlie Watts.

6. La amistad entre Keith Richards y Gram Parsons. Sin la influencia de Richards, los Flying Burrito Brothers no hubiesen grabado The older guys y no hubiéramos visto a Parsons imitando a Mick Jagger en el videoclip promocional de la canción. Aunque sin la influencia de Gram Parsons no hubiésemos comprobado lo buenos que podían ser unos ingleses haciendo country.

7. Shattered.

8. Mick Taylor ayudó a grabar varios de los mejores discos de la banda, aunque se decía que era “demasiado guapo para ser un Stone”. Terminó marchándose, harto —entre otras cosas— de que no lo reconocieran en los créditos. Y entonces ficharon como sustituto a Ronnie Wood, que parecía más Stone que cualquier de los Stones originales.

9. Brian Jones hizo la presentación de Jimi Hendrix en el festival de Monterey.

10. Keith Richards no se renovó toda la sangre en Suiza, pero todo el mundo cree que sí.

11. Su último disco bueno data de 1981… y no importa, siguen siendo grandes.

12. Mick Jagger, no hace falta decirlo, es un personaje repelente. Pero en el DVD de Rock’n’roll Circus no puedes dejar de mirarle; fue el día en que descubrió que podía sacar adelante una actuación él solo aunque el resto de sus colegas tuvieran cara de querer marcharse de allí. No por nada le han imitado docenas de cantantes. Eso sí, el propio Jagger impidió que se editase el concierto porque The Who tuvieron el día y se merendaron al resto del cartel. Pero qué sería del rock & roll sin estas habladurías y choques de egos.

13. Cuando Johnny Winter toca una canción de los Stones, se vuelve más rockero que nunca.

14. En 1970 debían una canción a la discográfica Decca, pero no querían que Decca se beneficiase más de su trabajo, así que grabaron la impublicable Cocksucker blues (“El blues del chupapollas”), sobre un jovencito londinense que busca acción y termina metido en una celda con un policía, el cual le hace cosas raras con la porra. Aún no existían los Village People… así que los Stones llegaron primero.

15. Influyeron a Aerosmith, que a su vez influyeron a los Guns N’Roses.

16. Keith Richards le hizo una película de homenaje a Chuck Berry, algo que no se le hubiese ocurrido a nadie más excepto probablemente a John Lennon. Pero Lennon ya estaba muerto por entonces, así que Richards tuvo que hacerlo por su cuenta.

17. La versión de Let’s spend the night together que hizo David Bowie en Aladdin sane,y que suena horrores a Mick Ronson, como todo lo mejor que hizo Bowie.

18. Titularon una canción Jumpin’ jack flash. Que es probablemente el mejor título que se le podría haber puesto jamás a una canción. De hecho era tan bueno que hubo quien no pudo evitar usarlo para una película.

19. Tienen un estilo propio, que es algo que muy pocas bandas consiguen. Sólo con escuchar el riff inicial de Rocks off, con el que empieza el disco Exile on Main St., sabrías que estás escuchando a los Stones… aunque el disco viniera camuflado con un envoltorio de cualquier grupito de segunda.

20. No se soportan, están juntos por la pasta y son unos hipócritas, como los políticos. Pero a los Stones los seguimos queriendo porque, a diferencia de los políticos, sí han hecho algo por nosotros.

21. Andy Warhol les diseñó el logo, que es probablemente el mejor logo que haya tenido una banda de rock. Y también con toda seguridad lo mejor que hizo Warhol en toda su vida.

22. Aunque los Beatles eran bastante más callejeros que ellos —especialmente Lennon —, los Stones se las arreglaron para hacer creer lo contrario. El rock macarra ya existía antes que ellos, pero ellos lo convirtieron en una marca de fábrica.

23. If you can’t rock me… somebody will. Y ese solo de Mick Taylor.

24. El videoclip de Start me up, hecho con cuatro duros, que es como deberían hacerse siempre los videoclips. Y ya puestos, el videoclip de Neighbours. Ah, y lo deliciosamente mal que actúa Keith Richards en el vídeo de She was hot.

25. Voy por la mitad de la lista de motivos para que te gusten los Stones, y los motivos no tienen pinta de terminar pronto. Eso es buena señal.

26. Keith Richards se pasa la vida burlándose de Mick Jagger. Y esto es lo que hizo Charlie Watts en su habitación de hotel, tras terminar una conversación telefónica a medianoche con el cantante. Charlie se vistió impecablemente, como si fuese a acudir a una fiesta, se dirigió a la habitación de Mick, llamó a la puerta, y cuando Jagger abrió, Watts lo tumbó de una hostia porque, al parecer, el cantante había tenido la osadía de dirigirse a él como “mi batería”.

27. Nos mostraron cómo funciona el mundo, pasando del “¿dejaría que su hija saliera con un Stone?” de los años sesenta, al “sí” de la madre de Mandy Smith a principios de los ochenta.

28. Mick Jagger le pasó la lengua por los labios a Ron Wood durante una actuación en un programa de máxima audiencia de la televisión norteamericana, lo que provocó que a muchos adolescentes fans de los Stones comenzaran a acosarlos y llamarlos “maricones” en las escuelas. Y eso contribuyó, entre otras cosas, a que Axl Rose se volviera mucho más loco.

29. Hay críticos que dicen que Brian Jones era el verdadero genio dentro de los Stones. Keith Richards dice que no. Y nosotros… la verdad es que no se le echa de menos en aquellos discos donde él no estaba.

30. Jamás han dado un concierto completamente afinados.

31. Son una mezcla entre Shakespeare y una comedia de la BBC. Mick Jagger quiere parecer un aristócrata sin serlo, Keith Richards quiere parecer un forajido sin serlo, Ronnie Wood fuma un cigarrillo detrás de otro con la misma sonrisa del día en que le llegó su primer cheque como Stone, y a Charlie Watts los Stones se la traen floja, porque el grupo que realmente le gusta es su banda de jazz.

32. Todos los músicos que conocen a Richards dicen que, aún hoy, le cambia la cara cuando ve una guitarra.

33. Keith y Mick —que no a la inversa— cantando Happy a dúo en Ladies and gentlemen… the Rolling Stones.

34. Son británicos, pero no son brit-pop.

35. No se les dio bien la psicodelia. Pero eso los hizo todavía más Stones, porque decidieron vengarse del tropezón dejándose de veleidades hippiosas que no iban nada con ellos y grabando su disco más cerdo y básico hasta (y desde) entonces. Aunque 2000 light years from home o We love you tuvieran su cierta gracia, porque a veces los despropósitos la tienen.

36. Editaron un disco con una cremallera en la portada, y otro en el que salían maquillados como mujeres, y otro en el que aparecían mordiéndose unos a otros… la clase de cosas que no harían Oasis.

37. Tienen su música y no hace ninguna falta que te fijes en sus letras, que a veces no les gustan ni a ellos (ni las de Jagger a Richards, ni las de Richards a Jagger). Pero después… está Angie.

38. Prince dijo una vez que Miss you era la canción que a él le gustaría haber escrito.

39. Son los únicos millonarios a los que te gustaría tener en un póster en la pared de tu habitación, y eso se debe a que son los únicos millonarios a quienes les has dado tu dinero voluntariamente. Porque ellos, a cambio, te daban cosas como Brown sugar o Honky tonk women.

40. Han compartido teclista —Chuck Leavell— con los Allman Brothers Band. Por descontado, una muestra de buen gusto. Eso y el que nunca hayan grabado un disco de tecno o de indie-pop bajo la etiqueta Rolling Stones. Graban discos flojos desde hace mucho, pero son discos flojos de los Stones.

41. El look “gipsy” de Keith Richards, que se inoculó en el estilismo musical y continúa marcando buena parte del prêt-à-porter rockero hasta la fecha.

42. El álbum en directo Still life, que retrata con un sonido adorablemente caótico la gira de 1981, la última ocasión en que los Stones salieron a un escenario como una “banda normal”. Muy irregular, repleto de adrenalina, desigual en grado sumo… podemos escuchar a Jagger merendándose sílabas con urgente gravedad y a Keith Richards haciendo los coros más desafinados de su vida… creo que casi ningún crítico lo citaría entre los mejores discos de la banda, pero.

43. En sus inicios rescataron Time is on my side para la posteridad. Aunque se hubiesen separado entonces, sólo ese detalle los hace más valiosos que decenas de otros grupos de la época que ahora son muy apreciados por los DJ’s porque nadie los conoce, y si nadie los conoce es porque en el 99% de los casos no se merecían que los conociéramos.

44. Esas canciones Stone que no suenan a Stones: Connection, Paint it black

45. Los anillos de Keith Richards.

46. La existencia de un documental tan decadente como Cocksucker blues y su retrato impresionista de la vida en las giras… incluso con sus momentos Spinal Tap.

47. No importa los años que pasen, la gente sigue inventando historias rocambolescas sobre ellos, como la de que Keith se cayó de un cocotero (¿para qué coño iba a subir Keith Richards a un cocotero, suponiendo que pueda?). Claro que siempre es mejor imaginar esa escena que la de Jagger y Bowie sorprendidos juntos en una cama… hay rumores que no necesitábamos inventar.

48. Los Rolling Stones siempre han sido, son y seguirán siendo un mal ejemplo.

49. Rodaron un deliciosamente estúpido y al mismo tiempo apoteósico videoclip, con los miembros del grupo apiñados bajo una cutrísima carpa, vestidos de marinero (¿?), un anárquico baño de espuma y un aire de total y completa confusión. Ah, qué tiempos, cuando aún se filmaban vídeos como aquel…

50. …y regalaron al mundo la una de las más grandes declaraciones de principios de todos los tiempos:
I know, it’s only rock and roll, but I like it.

Yeah, I like it.

Anuncios