Muse “The 2nd law” (2012)


Venga, en caliente, visceral y sinceramente. El nuevo disco de Muse es malo, muy malo.

Es un álbum con una producción muy elaborada, con arreglos trabajados y con horas de estudio. Quizás sea ese el problema, demasiada producción y hacia el lado equivocado.

Encontramos a unos Muse casi desconocidos. Siguen sonando grandes y ambiciosos, pero con las miras puestas en un sonido alejado del rock, y más cercano al pop. Las perfectas melodías que suelen regalarnos siguen presentes, pero el envoltorio es raquítico, falto de energía, sin sangre.

El álbum no empieza mal, con ese tema llamado “Supremacy”, con el sonido clásico de la banda, riffs poderosos, grititos, crescendos y arreglos épicos y pomposos.

Despúes llega “Madness”, un tema que ya habíamos escuchado en adelanto y que deja frío tanto a la primera como en posteriores escuchas. Con el ya nos avisaron de que algo había cambiado de dirección. Sonidos enlatados, electrónica y un solo a lo Brian May hacen de este tema un single mediocre para presentar un álbum, sobre todo, a tenor de los rotundos singles a los que nos tienen acostumbrados. La banda amplia sus horizontes musicales y no hay por qué echarse las manos a la cabeza todavía.

Tras esto, y poco a poco, llegan una serie de temas que ahondan en sonidos impropios, jugueteando con la electrónica y castigando las guitarras a un segundo plano.

“Panic station” recuerda tanto, en algunos momentos, a “Another one bites the dust” que no sabes si homenajean a Queen o directamente los plagian. Pop juguetón, con arreglos (casi) insoportables y melodías propias de los momentos más bajos de la MTV cuando aún ponía música.

“Survival” es el pobre tema que brindaron a los JJOO, pero que al menos suena a ese rock de estadio del que Muse siempre han hecho gala, con la mirada puesta, otra vez, en Queen.

Tras esto, el álbum continúa con composiciones que no merece la pena ni mentar que oscilan entre material de desecho y posibles caras B.

Mención especial al mediocre “Liquid state”, un tema que en otro disco hubiese pasado desapercibido, pero que en este es algo así como una tabla de salvación. Recupera el rock, pero ni siquiera canta Bellamy, como confirmación de que el divo ahora mismo está más interesado en otros campos sonoros.

Finaliza el álbum con el extraño binomio que forman los dos temas que incluyen en su título “the 2nd law”, pero la verdad, sin mucho que rascar. Puro relleno.

Siempre alabo a los grupos que no quieren estancarse, que trabajo tras trabajo siguen adelante, buscando expandir su creatividad hacia donde ellos mismo elijan.

Muse lo ha hecho, y desde luego lo respeto, pero esta vez han patinado. Tras el fabuloso “The resistance” (en el que canciones como “Undisclosed desire” ya nos ponían sobre aviso de lo que podía llegar) “The 2nd law” es una arriesgada e inesperada continuación que para mi abre un paréntesis. Esperemos que lo cierren pronto.

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