La era del diamante: Manual ilustrado para jovencitas de Neal Stephenson (1996)


“La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas” es una novela de ciencia ficción, estilo postcyberpunk, muy premiada en su momento, obteniendo dos de los tres premios anuales que se entregan a novelas de este tipo. Ganó el Premio Hugo y el Premio Locus a mejor novela de 1996, quedando finalista del Premio Nébula.

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La novela está ambientada en un futuro en el que las naciones ya no existen, organizándose la sociedad por tribus o “phyles” en las que uno puede, o no, ser aceptado. Tres son las más importantes: Nueva Atlantis, Nippon y Han.
Nueva Atlantis, la phyle dominante, está formada por los neovictorianos (ingrediente 100% steampunk). También tenemos Nippon, que está formada por los japoneses, y finalmente Han, por los chinos.
Estas phyles no se sitúan geográficamente, si no que están diseminadas por todo el globo, coexistiendo de manera más o menos pacífica.

Estamos en un futuro en el que la nanotecnología está en plena ebullición, permitiendo realizar las cosas más asombrosas. Encontramos desde implantes microscópicos, a mortíferas redes de defensa invisibles o generadores de materia.
La ciudad de Shanghai es donde transcurre la acción, y a lo largo de toda la novela visitamos, si no todos, gran parte de los estratos sociales, de manera que podemos hacernos una buena idea de este futuro lleno de contrastes que el escritor nos presenta.

No contento con la educación que su nieta va a recibir, un lord victoriano realiza un encargo, con presupuesto prácticamente ilimitado, a un ingeniero llamado John Hackworth. Este debe diseñar un libro interactivo que se adapte al alumno según sus necesidades, evolucionando sus lecciones según la curva de aprendizaje. Quiere que el manual enseñe e inculque a su nieta un alto nivel cultural, capacidad de análisis, crítica y una pizca de subversión para evitar el conformismo, preparándola para un brillante futuro.
El ingeniero ve que ese libro o manual, es una oportunidad que no puede dejar pasar para la educación de su propia hija y decide duplicarlo. Para ello, necesita la ayuda de un oscuro hacker llamado el Doctor X.
Todo se complica cuando unos delincuentes roban el manual y este va a parar a manos de una niña china, de la más baja clase social, llamada Nell. Gracias al manual, la vida de Nell sufrirá un drástico cambio.

Al escribir esta sinopsis, quería alejarme de cualquiera de las que se pueden leer por ahí, o incluso en la misma solapa del libro, pero desviarme significa introducirse más en la compleja trama, y añadir líneas y más líneas.

La lectura de “la Era del Diamante” supone un esfuerzo y cierto compromiso, por parte del lector, con sus páginas. Neal Stephenson en casi ningún momento se molesta en explicarnos muchos de los avances que los personajes dan como cotidianos, no se detiene a explicarnos las phyles, deja que acontecimientos relativamente importantes sucedan “fuera de página” y obvia y olvida personajes una vez el autor considera que han realizado digamos, “su parte”.

El libro, dividido en dos partes, va ganando en intensidad e interés en la primera, para coger unos derroteros completamente inesperados en la segunda. Es en esta segunda parte donde todos los planteamientos se van resolviendo, de una manera sorprendente, pero quizás un poco incoherente.

La escritura, barroca y densa, tampoco ayuda a engancharse a la trama, que poco a poco va creciendo en complejidad y exigiendo un grado de atención medio/alto para poder comprender el tapíz que se teje en esta moderna Shanghai.

Sin duda el punto fuerte de este libro el escenario global. El sistema geopolítico, los avances en cualquier campo gracias a la nanotecnología, la publicidad, el cine o el teatro son descritos como algo a medio camino entre fascinante y terrorífico, ni remotamente parecido a lo que tenemos hoy en día. Guerras invisibles entre redes de defensa, gigantescas pantallas emitiendo publicidad según el espectador, cine interactivo a tiempo real, teatro con realidad aumentada…

Si tenemos cierta paciencia con el libro y somos lectores entregados, nos dará momentos realmente interesantes. Sacrificaremos cierto entretenimiento por páginas cargadas de información e imaginación.

Si queremos una lectura de evasión, mejor leer algo más ligero.

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