Prometheus (Ridley Scott 2012)


Prometheus se basa en la premisa de que, unos seres a los que llamamos “Los Ingenieros” (como los de “Mundo anillo”), nos visitaron en los albores de nuestra civilización y nos dejaron pistas para que, cuando tuviésemos el potencial, viajásemos a las estrellas a su encuentro.

Un grupo de científicos, amparados por la Corporación Wayland, se dirigen ahora hacia ese encuentro a bordo de la nave Prometheus, sin saber que algunas de las respuestas que encontrarán pueden ser mucho más reveladoras de lo que esperaban.

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Prometheus supone el notable retorno de Ridley Scott a la ciencia ficción, tras una irregular carrera que le ha llevado de filmar las imprescindibles Alien y Blade Runner, pasando por la icónica Thelma y lousie,  la incomprensible y prescindible Teniente O’Neill, o el (para algunos) incontestable Gladiador. Si algo queda claro sobre Ridley Scott es, dejando a un lado la calidad final del producto, su versatilidad.

Cuando leí que iba a realizar una precuela de Alien, que finalmente se transformaba en un díptico, que participaba en el guión Damon Lindeloff, que incluía ese gran plantel de actores y que se recurría de nuevo a Giger (no hacerlo hubiese sido una estupidez) no pude si no pensar que estábamos ante una maniobra comercial para intentar relanzar una franquicia muerta, que sólo sobrevivía a base de reediciones en blue-ray y merchandising.

Tras ver el primer tráiler, comprendí que, buena película o no, Prometheus iba a ser algo grande. Aunque no lo acabase de aceptar, el padre de la criatura volvía a ella.

Tras verla, queda la sensación de haber asistido a uno de esos grandes momentos del cine fantástico y, sin embargo, un extraño regusto que se debe a ciertos puntos negros.

Prometheus tiene algunos fallos, los llamaré argumentales, que son a mi entender, sino  graves, sí muy molestos. No los voy a decir aquí, por no desvelar partes de la trama, pero bien es cierto que se podrían haber resuelto de alguna más coherente. Baste decir, por ejemplo, que la manera de encontrar las construcciones de los ingenieros, una vez en el planeta destino, es muy casual y absurda.

Algunos personajes actúan de manera errática, imprudente o estúpida, incluso dando la sensación en ocasiones de que el guionista no ha sabido qué hacer con tanto rol.

El ritmo no está  del todo logrado, ocurriendo algunas escenas un tanto apresuradas, mientras que otras más insustanciales parece que se alargan. Aún así, si en algún momento puede llegarnos a parecer que la cinta va a la deriva, ocurre algo que vuelve a llamar nuestra atención, por lo que el interés no se llega a perder en ningún momento.

Dichos lo peros, vayamos a los pros, que son muchos y superan con creces a los contras.

El primero de ellos, simplemente poder ver una película de ciencia ficción que no esté lastrada ni por presupuesto ni por ambición. Prometheus es una delicia visual desde el minuto uno.

Especialmente bellas son esas intrigantes imágenes que sirven de apertura a la película y nos muestran a un ingeniero, frente a una imponente cascada,  poniendo fin a su vida. Su muerte, originará una nueva forma de vida. Quién sabe si en esas escenas estamos asistiendo al nacimiento de la vida en la Tierra.

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También destacables son los momentos que compartimos con el robot David (Fassbender) en el interior de la nave extraterrestre, mientras se queda inmerso en el mapa tridimensional de la galaxia. El planetario definitivo, sin duda.

Casi cada secuencia parece estar cuidada para ser estéticamente perfecta en un mosaico que nos hace sentir a cada momento que, sin saber si van a salir los archiconocidos xenoformos, sepas que estás en una película ambientada en su particular universo. La mano de H.R. Giger es alargada.

Aunque si los seguidores más acérrimos de Alien, querían ver Aliens, quizá se sientan algo defraudados. Si querían respuestas sobre los Aliens, las tienen. Y muy gratificantes. La manera en la que esta película expande la mitología Alien es tan rica, fabulosa e inabarcable, que Prometheus podría necesitar no una, si no varias secuelas para desarrollar todo lo planteado en ella. Ese es uno de los puntos fuertes de la película. Saber desarrollar todo un nuevo mundo de posibilidades, reutilizando ideas y conceptos viejos.

Como añadido, decir que hay un par de clímax en la película de los que dejan clavado en la butaca.

Uno de ellos tiene lugar en una cabina médica, con una de las protagonistas, y es una de las escenas más tensas y aterradoras de la ciencia ficción cinematografiada y, a partir de ahora, cuando me hablen de cesárea, sólo podré pensar en ella.

He dicho.

El segundo, tiene más que ver con el metraje final de la cinta, por lo que, ateniéndonos a las normas no escritas de desvelar lo mínimo en una reseña, lo dejo en vilo para que se disfrute en el cine.

En resumen, Prometheus es una orgía visual, con naves espaciales, monstruos, rubias y extraterrestres que hará entrar en éxtasis a los fans de la ciencia ficción y entretendrá a los que simplemente vayan a pasar un buen rato.

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