The Stone Roses (08 de Junio 2012 en Razzmatazz)


Allí estábamos. Viernes 8 de junio de 2012, nueve y media de la noche, mugrienta sala Razzmatazz en Barcelona, temperatura en un crescendo proporcional a las ganas de que la banda apareciese en los escenarios, lentos camareros tras la barras, ingleses beodos dispuestos a rendir pleitesía a sus ídolos y algún que otro español.

Stone Roses volvían a los escenarios por primera vez en muchos años. Íbamos a asistir a un histórico primer concierto de la gira de reunión (por la pasta) si no contamos el concierto sorpresa que ofrecieron el pasado miércoles 23 de mayo en Warrington Parr Hall (Reino Unido).

Sensaciones encontradas me recorrían. No sabía qué esperar de ellos. Stone Roses siempre han sido una banda de estudio. Son alquimistas de la mesa de mezclas, innovadores del sonido británico, estudiosos en busca de la melodía perfecta. No son famosos por sus arrolladores conciertos ni por su calidad y entrega en los escenarios.. Son ingleses secos, para entendernos. ¿Que nos íbamos a encontrar sobre el escenario?.

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El momento de desvelar las dudas llegó. La sala era una olla a presión cuando aparecieron Mani, Ian Brown, Reni y John Squire.

Mani comenzo a tocar la línea de bajo de “I wanna be adored” y apenas se oía. La banda se miró indecisa y de repente sonaron las primeras notas de la guitarra de Squire. Ya nada importó. El karaoke colectivo había comenzado, la gran comunión, la orgía Madchester. Toda la sala, como una sola voz, cantaba las líneas del clásico que abría su primer LP allá por el 89. Ian Brown podría no haber cantado. No nos hubiésemos dado cuenta.

Tras eso “Sally Cinnamon” y el como una letra simple y un riff juguetón pueden convertirse en una gran canción. A partír de ahí, algún que otro altibajo. “Mersey paradise” rebajó el nivel y “Ten storey lovesong” volvió a subirlo. Con “Waterfall” yo pensaba que no podía más. El sudor nos empapaba a todos y sonreíamos como tontos mientras nos secábamos la frente, esperando la siguiente andanada. El primer momento (de dos) supremo de la noche llegó con “Fools Gold”. Con esa maravilla demuestran por que el binomio Mani/Reni son una de las bases rítmicas más sólidas que han dado las islas Británicas. Al acabar, exhaustos tras bailar esos ritmos repetitivos e hipnóticos sonó “Standing here” y pudimos relajarnos un poco.

Quedaba lo mejor.

Escuchar en directo y del tirón “She bangs the drums”, “Made of stone” “Love Spreads” y “this is the one” es algo para lo que no estábamos preparados. Fue la apoteosis definitiva, la recta final de la ceremonia, el éxtasis de Santa Teresa.

Se marcharon 5 minutos al camerino, y así pudimos ver como entre el público estaba Liam Gallagher, ¡con gafas de sol!. Cuanto aprendió este mozo de las poses de Ian Brown en el escenario..

Pero aún faltaba por sonar el que posiblemente sea mi tema preferido de Stone Roses. Volvieron al escenario, y Reni comenzó a tocar la batería. Se unió Mani con una de sus míticas (esa es la palabra exacta) de bajo y “I am the resurrection” comenzó. El segundo momento supremo estaba en marcha.

Lo siguiente que recuerdo, es que estaban despidiéndose del público. El viaje había acabado.

Al encenderse las luces, acabó la magia. Vasos por el suelo, cientos de personas sudando, caras desencajadas, ojos perdidos…

Poco importa que Ian Brown apenas entonara en todo el concierto (¿alguna vez lo ha hecho?), la poca química con John Squire, que se viese cierta falta de compenetración en general (chicos, hay que ensayar más!) o el setlist, que a mi entender podría haber estado más equilibrado. ¿Qué es eso de no tocar “Elephant stone” o “One love”?. Como firme defensor de su segundo álbum, Second coming, hubiese deseado que sus canciones hubieran participado más. Al menos “Begging you” y “breaking into heaven”, ¿no?

Respecto al sonido de la banda, bueno, digamos que las canciones llevan años macerándose en nuestro interior. Da igual como suenen sobre el escenario. Ya no son suyas, son nuestras, y en nuestra cabeza suenan perfectas.

Habíamos asistido a un concierto al que habíamos deseado ir durante años. La gira de reunión de Stone Roses era una realidad.

Gracias.

Ya podéis disolveros en ácido

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