Los Cuatro Fantásticos de Mark Millar y Bryan Hitch


(Fantastic Four #554-569 USA Abril 2008 a Septiembre 2009)

Los Cuatro Fantásticos nunca ha sido un cómic de mi devoción. No sé decir por qué, quizás porque la mitad del equipo, y eso es mucho decir, no me cae bien. Punto y aparte.

La etapa de Kirby y Lee es sobresaliente, como todo lo que hizo ese tándem, pero a partir de ahí, ni siquiera la aclamada etapa de Byrne me parece que merezca su fama.

Sin embargo, Mark Millar sí que me parece un tipo brillante e inteligente, que sabe explotar a los personajes y las ideas de la casa de las ideas (valga la redundancia) ofreciendo aventuras tan grandes, cinematográficas, espectaculares y exageradas que nos encontramos con el comic del siglo XXI por definición. Si has leído los rotundos volúmenes 1 y 2 que Millar firmó de “The Ultimates” sabrás a qué me refiero. No sólo eso, sino que además es artífice de algunos de los mejores números de la serie en solitario de Wolverine o de macro eventos como “Civil War”. Si nos salimos de Marvel, ahí tenemos la divertida y violenta “Kick ass” o la censurada etapa de “The Authority”, en la que ya puso en práctica lo aprendido de Warren Ellis.

En los cuatro fantásticos lo acompaña a lo lápices Bryan Hitch. ¿Qué voy a decir del dibujante que ha ilustrado alguno de los momentos más memorables de los últimos 15 años?. Que es mi dibujante actual preferido.

Con estas credenciales, me decidí a leer los números de los Cuatro Fantásticos que ambos realizaron hace unos años.

Estas son las sinopsis de los arcos argumentales realizados por tan fantástico dúo:

The world’s greatest  (Fantastic Four #554-557 USA Abril a Julio 2008)

Alyssa, una antigua compañera de universidad de Reed Richards, está construyendo, junto con su multimillonario marido, una Tierra paralela para dar cobijo a la humanidad una vez que, según sus cálculos, esta quede inhabitable debido a una hecatombe medio ambiental. El problema viene cuando el futuro guardián de esta Tierra paralela se vuelve loco.

La conversación final entre Reed Richards y Alyssa, tras la tensión sexual no resuelta durante toda la aventura, no tiene desperdicio

Death of an invisible woman  (Fantastic Four 558- 562 USA Agosto 2008-febrero 2009)

Unos Defensores (liderados nada más y nada menos que por una anciana S****  S***** ) de un futuro alternativo en el que la Tierra ha sufrido la hecatombe ecológica que se vaticinaba en el arco anterior, vienen a nuestro tiempo buscando un hogar. Para ello, secuestran al Dr. Doom con misteriosos objetivos.

Y sí, tal como indica el título, muere una mujer invisible.

También se introduce la trama del Maestro del Dr. Doom. Esto… sí, después de tantos años ahora nos enteramos de que tiene un maestro. Patadas del Millar a la continuidad. Patadas que si están bien dadas, como es el caso, no me importan.

Estos dos primeros arcos son sencillamente perfectos. Construcción de planetas, robots gigantes, viajes en el tiempo… ¿qué más se puede pedir?

Korgo y otras historias (Fantastic Four #563-565 USA Junio-Septiembre 2009)

Varios números en los que se bajan las revoluciones a las que iba la serie y en los que se avanza en la trama del Maestro del Dr. Doom, en la boda de Ben Grimm con una maestra y de regalo, una historia lovecraftniana en la que reinterpretan el mito de Dagón. Impresionante la doble página en la que aparece por primera vez.

Master of Doom (Fantastic Four #566-569 USA Junio-Septiembre 2009)

La traca final de esta etapa. El “Marqués de la Muerte” (así se llama el maestro del Dr. Doom) y su misterioso aprendiz llegan a nuestra realidad tras haber destruido miríadas de universos alternativos.

El Marqués está defraudado con su pupilo. No entiende cómo ha sido derrotado una y otra vez por los héroes de la Tierra.

Tras ser humillado, apaleado y quemado vivo, el Dr. Muerte es arrojado a un mar lleno de tiburones… ¡de una era prehistórica!. Así las gasta el Marqués, mientras se dispone a hacer pagar a los Cuatro Fantásticos las afrentas sufridas por su antiguo aprendiz.

Mientras lees estas páginas llegas a preguntarte cómo demonios van a lograr derrotarlos, pero nunca hay que olvidar que Reed Richards es un tipo muy espabilado, y siempre, por mal que lo pase, tiene un as en la manga.

Más viajes en el tiempo, realidades alternativas, destrucción en masa o apocalipsis impregnan las páginas de este último arco argumental, con una sorpresa final de las que te hacen asentir mientras lees, pero que en conjunto no resulta todo lo satisfactorio que debiera.

Casi parece que, tanto Millar como Hytch, tienen un pie fuera de la serie antes incluso de haberla dejado. Estos se nota especialmente en los dos últimos números, que deberían haber sido los más explosivos y sin embargo dejan un poso de no haber llegado al nivel que deberían.

El primero, no parece querer resolver una trama que llevaba un año planeando, dejando unos esbozos de guión en manos de un suplente para que los acabe. El segundo, no precisamente famoso por su velocidad dibujando, necesita que otros dibujantes le acaben los bocetos.

Es decir, en estos dos últimos números se sienten sus presencias, pero muy diluidas. Este hecho, sin llegar a erosionar el conjunto global, sí que hace que baje unos puntos.

Mark Millar siempre parece aprovechar mejor los personajes ajenos que los propios, pero aún así dota a los primeros de unas personalidades características y reconocibles. Ese súper héroe moderno capaz de sufrir con honor, que siempre guarda un último recurso, y cuando ve la victoria segura nos regala frases de antología. Cuando Reed Richards le dice al “Marqués de la Muerte” tras derrotarlo aquello de… “Te has equivocado de cuatro fantásticos esta vez”, sólo queda aplaudir.

Tanto Mark Millar como Bryan Hitch nos ofrecen una muestra de lo que mejor hacen durante gran parte de su etapa en los 4F. El cómic de súper héroes entendido como puro espectáculo. Y en eso, la verdad es que son unos especialistas.

Quizás la narrativa de Millar ya no sorprenda, ya que sabes que, si la amenaza es gigante, la respuesta de los protagonistas de una manera u otra lo será más. Esto implica leer los cómics sabiendo que nada malo puede sucederles a los héroes. Aunque realmente, eso es el comic de súper héroes americanos, un continuo mantenimiento del status quo. Ponerlo todo patas arriba para acabar dejándolo igual.

Quizás el trabajo de Hytch sea más tosco e inacabado que en anteriores trabajos, pero aún así, su composición de página sigue siendo sobresaliente y te deja boquiabierto en algunas páginas completas.

Mientras tanto, a disfrutar.

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