A mí sí me gusta “Second coming”!


Todos tenemos clara una cosa: el álbum homónimo de Stone Roses (1989) es una de las obras cumbre de la música popular de las últimas décadas. Melodías perfectas, la psicotrópica voz de Ian Brown, las sinuosas guitarras de John Squire y una base rítmica encomiable formada por Mani al bajo y Reni a la batería, todo ello mezclado en una mermelada de pop folk con reminiscencias de los Byrds, calaron hondo en el imaginario musical de finales de los 80. “I wanna be adored”, “I am the resurrection” o “She bangs the drums” son himnos.

Hasta ahí de acuerdo.

En lo que ya no estoy de acuerdo es en que su segundo disco sea una mierda. Sí, una mierda. Nadie lo expresa de manera tan soez, pero la prensa gafapa siempre ha machacado sin piedad “Second comig” (1994). Que si no hacía falta esperar tanto, que si se pasan al rock, que si Ian Brown canta peor incluso que en el primer disco… Incluso he oído a Mani mofarse de él.

Nein nein nein!

Se creó demasiada expectación; El disco tardó en llegar cinco años. Cambiaron de Silvertone a Geffen, hecho que les causó diversos problemas legales. Hubo rumores sin fin sobre los miembros de la banda, sus vidas privadas y sus adiciones. La fecha de publicación del disco nunca llegaba y se retrasaba cada vez más. Todo ello hizo que se fuera magnificando la espera y el ansia de, tanto los seguidores de la banda, como de la prensa musical, escuchar el nuevo material.

Cuando salió, lo dicho.

Para mí, dos de los defectos que se achacan al álbum son virtudes. Su inclinación al rock clásico y sus poderosos riffs de guitarra

La portada reconozco que es fea

La portada reconozco que es fea

La larga intro de “Breaking into heaven” ya nos pone sobre aviso de que algo ocurre, antes de inmiscuirnos en un tema ácido con basamento rock. La guitarra de John Squire suena más afilada, la atmósfera es más oscura y la base rítmica hipnotiza. Después llega “Driving south”, con su apisonador riff y ya no cabe duda: Stone Roses se han zambullido en el rock de los 70, siendo Led Zeppelin una de las influencias más claras y obvias. Esta influencia es especialmente visible en el tema “Tears”, su “Stairway to heaven” particular o en el riff de “Love spreads” que tranquilamente podría haber firmado Jimmi Page.

Tenemos momentos más asilvestrados, como “your star will shine”, acústicos como “tightrope”, verdaderas joyas pop como “ten storey lovesong” o momentos esquizofrénicos y densos como “Begging you” (uno de los caminos que Ian Brown, dicen los chismorreos, quería para la banda) que no hacen más que ampliar el espectro sonoro de la banda de manera notable.

Después de que “Stone roses” magnificase el sonido Madchester, “Second coming” se despegaba de él completamente. Abandonaba casi por completo el rumbo que los había encumbrado para ampliar la paleta sonora y cambiar por un registro clásico. Eso les hizo caer. La gente esperaba una continuación sonora de su primer álbum, y se encontró con un ejercicio de estilo que les deslumbró, impidiendo ver la calidad inherente del disco. Y luego está la prensa. Siempre la prensa, particularmente la británica, dispuesta a ensalzar o hundir, a encontrar el nuevo hype. Stone roses pasaron de ser los salvadores de la música británica a ser vilipendiados hasta la humillación con críticas hirientes que no dejaban títere con cabeza. La música no necesita salvadores, necesita buenos discos, y este del que hablamos verdaderamente lo es. Y los grupos, no tienen por qué grabar lo que se espera de ellos. Para eso escuchamos a Manolo García o a Maná (con casi todos mis respetos).

La grandeza de un grupo está en saber reinventarse, y en ocasiones no se reinventan tal y como la gente espera.

A todos ellos yo les digo: “Sacar el palo de escoba de ese lugar oscuro de vuestro cuerpo en el que está, relajaos y disfrutar de la música”

Si quieres escuchar “Second Coming” pincha aquí

Si no, siempre puedes ver vídeos en youtube

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