Akira de Katsuhiro Otomo


En 1981 un nuevo tipo de bomba explotó en el área metropolitana de Japón marcando el inicio de la III Guerra Mundial.

En el año 2019, la ciudad de Neo-Tokyo ha sido reconstruida sobre los cimientos de la antigua Tokyo. NeoTokyo es una ciudad de grandes contrastes, con gran presencia policial y militar en las calles, disturbios callejeros y malestar social. Grandes rascacielos,  publicidad y neones se mezclan con barrios obreros y marginados.

En uno de estos barrios encontramos a Kaneda, Tetsuo y sus amigos. Estos pasan el tiempo sobreviviendo en un instituto correccional, en un mundo de drogas, chicas y motos.
Un día, durante una pelea con una banda rival, Tetsuo tiene un accidente provocado por un misterioso niño, con signos de envejecimiento prematuro, que se cruza en su camino. El ejército aparece en el lugar del accidente, llevándose consigo al inquietante niño y a un herido Tetsuo, ante la indefensión de Kaneda y el resto de amigos

Pasan varios días sin que nadie sepa nada de Tetsuo y cuando reaparece, lo hace cambiado. Ha estado recluido en unas instalaciones militares y ha sido drogado, escaneado y sometido a un sinfín de pruebas. Sus amigos pronto notarán como su carácter está cambiando. Afloran sentimientos encontrados y de gran rivalidad con Kaneda, centrando esta relación gran parte de la trama. Tetsuo comienza a mostrar unos poderosos poderes psíquicos que conforme aumentan, van alterando tanto su personalidad como su estabilidad emocional, poniéndolo en una delgada línea entre la cordura y la locura.

Poco a poco, se nos va desvelando el entramado de un proyecto militar secreto para crear soldados con poderes psíquicos, un proyecto cuyo mayor éxito fue Akira, un misterioso chico con una capacidad psíquica tan destructiva que, incapaz de mantener el control sobre ella, causó la explosión que arrasó Tokyo. Tras aquella debacle, Akira fue criogenizado y enterrado en unas instalaciones de alta seguridad debido a la incapacidad de la ciencia a dar respuestas sobre su poder. Un Tetsuo cada vez más desquiciado y poderoso se propone “despertarlo” para llegar al fondo de la cuestión.

Tetsuo en ebullición / Puro cyber-punk!

A partir de esta sinopsis, Akira se desarrolla durante cientos de páginas, con giros argumentales inesperados, cierta atrofia en el ritmo de la historia y con acción, mucha acción.
Akira se empezó a publicar en Japón en 1984 y pronto se convirtió en un best-seller en su país, En Estados Unidos se publicó una versión dignamente coloreada (no exenta de polémica, se estaba “profanando” la obra original). Su éxito hizo que el manga también se publicara en Europa. En ambos continentes su triunfo fue absoluto cosechando en ambos territorios un éxito sin precedentes y significando el primer acercamiento importante del público occidental al cómic japonés y a sus peculiaridades narrativas.
Su adaptación animada cinematográfica (escrita y dirigida por el propio Otomo antes de finalizar el manga) también causó sensación en occidente.

Mi primer contacto con Akira fue gracias a esta adaptación y todavía recuerdo alucinar, literalmente hablando, cuando la vi en una de las salas de los cines Aragón. ¿Toda esa violencia en unos dibujos animados? ¿Cómo era posible? ¿Jóvenes viviendo aventuras bigger than life? ¿Motocicletas que van marcha atrás?…

Bromas aparte, después de aquella película, ya nada volvió a ser lo mismo. Había comenzado el boom de la animación japonesa en occidente, un boom que duró gran parte de los años 90. A día de hoy, y con una buena perspectiva, consideramos Akira (tanto el manga como el anime) como un título de culto y referencia indispensable para cualquier aficionado al cómic, en cualquiera de sus vertientes.

Además, es una obra que se mantiene vigente y que el país nipón no ha podido superar. Ese es el mayor problema de Akira. Muchos nos iniciamos al manga con obras como esta. Casi 30 años después, no ha habido obra que se asemeje a su calidad. Nunca me cansaré de repetirlo.

Akira es tan inmensa en sus 2000 páginas, su guión tan apocalíptico, sus personajes tan carismáticos, su imaginería tan cautivadora, su narrativa tan cinematográfica y su final tan desmesurado que no ha habido nadie que haya podido superarla. Y es que obras como esta son de las que crean afición y además son irrepetibles.

Por eso son lo que son.

Anuncios