Radiohead – King of limbs (2011)


Para mi, que Radiohead saque nuevo material siempre supone un acontecimiento.

Cuando saltó la noticia de que los de Oxford iban a publicar su octava referencia, llamada “King of limbs” el corazón se me aceleró, segregué serotonina y ese día fui un poco más feliz que de costumbre.

El LP se iba a publicar en formato descargable en su web por un módico precio. Para el formato físico habría que esperar un poco más.

Sopesando si lo compraba o no, ya lo encontré en una famosa web de descarga, así que el sábado por la mañana, unas horas después de su “publicación” ya lo tenía en mi disco duro.

Otra extraña portada de Radiohead

Otra extraña portada de Radiohead

 

Me sorprendió que solo hubiese ocho canciones e incluso llegué a pensar que era un “advance”, que no estaba completo. Era cierto, solo ocho canciones,  treinta y siete minutos. Parece poco para haber esperado casi cuatro años.

No voy a hablar de las canciones, o del video con Tom bailando cual mequetrefe drogado, de todo eso ya nos podemos cansar de leer por la web, el que tenga inquietud por hacerlo. Sólo voy a hablar de impresiones personales tras varias escuchas.

Radiohead está cansado de ser Radiohead. No quieren sonar como Radiohead, no quieren sonar como nada mínimamente reconocible. Nunca lo han querido, entendámonos, solo así pudieron concebir “Kid A” (2000) tras “OK computer” (1997). Radiohead siempre ha huido hacia delante, unas veces con más acierto que otras.

En mi opinión personal, “In rainbows” (2007) es un álbum excelente y contiene algunos de mis temas preferidos de la banda. Lograba salir del terreno cargado y farragoso que supuso algo del minutaje de “Hail to the thief” (2003) para adentrarse en terrenos aparentemente más sencillos envueltos de nuevo en esa sensibilidad inherente a esta gran banda.

Volvamos al presente, que me pierdo.

“King of limbs”, para empezar, no suena a banda. No suena a grupo, no suena vivo. Si me llegan a decir que es la continuación del gélido “The eraser” (2006), el disco de Tom Yorke en solitario, no me hubiese sorprendido.

Las guitarras vuelven a ser castigadas por la banda, condenándolas a sonar muteadas, o entre capas y capas de sonido superpuestos. La batería deja de marcar el ritmo dejando paso a sonidos electrónicos. El bajo no hace fluir la sangre…

La voz de Tom se mantiene como siempre, eso sí. Es la clara conductora del disco, con ese tono agudo y quebradizo, entre gimoteo y falsete.

King of limbs suena a compromiso. Ya han pasado varios años desde el anterior trabajo y hay que sacar algo. Las canciones suenan deslavazadas e inconexas, escondiendo la falta de inspiración en la producción, siempre excelente, de Nigel Godrich.

Haciendo un esfuerzo, uno puede acabar interesándose por la mitad de los temas del álbum y el resto, en otra época, hubiesen sido desechados o aceptables caras Bs.

Radiohead tienen tantos seguidores como detractores. Estos últimos estarán de enhorabuena al escuchar “King of limbs”. Por fin pueden decir, con un atisbo de verdad en sus palabras, que Radiohead ha sacado su peor disco.

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