Extraña secuencia de acontecimientos


1

De repente, ella dijo – Te dejo – y siguió leyendo la revista que tenía entre manos.

El continuó viendo una película de vaqueros que emitían en un canal regional.

2

Recogiendo sus cosas, intentaba no dejar nada en esa casa. Las revistas de cine, algún comic, DVDs…

Ella estaba sentada en el sofá, al lado de la ventana, oyendo música a través del móvil y sin prestar atención a los ires y venires de su expareja.

Cuando abrió la puerta del rellano, ella se acercó.

–           No te vayas por favor – le dijo, sin la menor expresividad.

–           Que te den. – Y se marchó.

3

En la puerta de un cine de colosales dimensiones, que abría sus puertas ese mismo día, él se encuentra con un compañero de trabajo. Este surge grácilmente de entre una multitud de gente que abarrota las taquillas para entrar al cine. El compañero es un tipo alto, algo desgarbado y con el pelo canoso. Se saludan con un leve movimiento de cabeza.

–          ¿Has quedado con ella? – pregunta el compañero.

–          ¿Con quién?

–          Con ella.

–          ¿Quién es ella?

–          Tu novia.

–          Yo no tengo novia.

–          …

En ese momento, él se ve desde fuera, como si su propio cuerpo no fuese el suyo, continuando la conversación de un modo más ameno y coloquial.

Sentado en la butaca del cine, le da vueltas a la extraña conversación que ha mantenido con su compañero, aunque no puede recordar cómo ha acabado debido al desdoblamiento.

El cine le resultaba familiar. Sentía que ya había estado allí. El típico de butacas rojas, con palcos a los lados  con un aire de teatro retro. Estaba seguro. Ya había estado allí en sueños anteriores.

Comenzaron la proyección con las luces encendidas. Una extraña película en blanco y negro, con algún objeto coloreado. En una escena que transcurría en la calle, se pudo ver fugazmente a un transeúnte con sombrero azul. Dentro de un bar, la cerveza resplandecía de color ámbar.

La imagen se desenfocaba en algunos momentos, para volver a enfocarse con escenas completamente distintas. Una de las veces, al volver la imagen, mostró una cara desencajada  y pálida gritando incoherencias. Él se sobresaltó ligeramente, y miró a los lados para ver la reacción de la gente. No había nadie, aunque pudo distinguir un leve movimiento en uno de los palcos.

4

Sentado delante de un ordenador él la busca para eliminar su contacto de entre las redes sociales a las que pertenece. Por más que busca, no la encuentra. Piensa que quizás lo había hecho mucho antes, o que ni siquiera la había llegado a tener entre sus contactos.

–          ¿A quién busco? – acaba pensando.

5

Conversación telefónica:

Emisor: Hola buenas. ¿Todavía está en alquiler la habitación con garaje por 300€?

Receptor: Si.

Emisor: Perfecto. Estaría interesado en ella.

Receptor: Solo hay un pequeño problema.

Emisor: ¿Cual?

Receptor: La gente que vive ahí ya no es la misma que cuando usted llamó

Emisor: No importa, no conocía a los anteriores inquilinos de ninguna de las maneras.

Fin de la conversación

6

Él vaga por la calle buscando un autobús que lo lleve a trabajar. Realmente no sabe donde tiene que ir. Recuerda fugazmente unas calles, con un muro que supuestamente separa la vía urbana del recinto donde la compañía se encuentra emplazada, pero no sabe ni donde está, ni como llegar a ella.

–          Oiga, perdone…una pregunta quisiera hacerle – Se dirigió a un transeúnte sin cara que por allí pululaba.

–          Diga, diga – El sonido salía de su rostro sin boca, nariz y ojos.

–          Quiero encontrar un autobús que me lleve a… la…empresa en la que trabajo – En ese momento cae en la cuenta de que no sabe el nombre.

–          Ah claro… si… déjeme pensar… creo que el 32 le podría acercar. ¿Usted va a esa empresa que es verde y tiene un minarete? –

–          Creo que no, a la que yo voy es blanca, y está cercada por un muro de ladrillo del mismo color.

–          Pues no sé, pero me suena que te valdría el mismo autobús.

–          Probaré a ver- la sensación de urgencia, de que llegaba tarde a trabajar, era cada vez más grande – ¿Me podría indicar dónde está la parada por favor?-

–          Claro, siga andando hacia allí y la encontrará.

–          Pero eso es en dirección contraria hacia donde tengo que ir, ¿no?

–          Puede ser, pero entonces sí que sabe donde está su empresa.

–          Umm…

El comienza a andar en la dirección indicada, no sin cierto recelo. Conforme avanza, se percata de que las calles por las que anda son irreales, de líneas y colores sencillos, estereotipadas como si la realidad la hubiese dibujado un niño.

Finalmente tras varios minutos andando, pierde la paciencia al no encontrar ninguna parada de autobús.

7

Dentro de un lugar tenebroso y sucio, va caminando entre gente que trabaja en puestos individuales, realizando labores sin sentido. Una mujer pulsa teclas velozmente y en orden aleatorio. Un hombre hace girar una manivela hasta que el brazo desaparece a la vista debido a la velocidad que alcanza. Un joven simplemente observa en una pantalla como la mujer pulsa las teclas… y así en hileras infinitas, dispuestas con el espacio justo entre ellas para poder salir caminando.

Decide que no quiere seguir trabajando ahí.

Todo se está moviendo.

Es el momento del cambio.

Anuncios