Tesis barbuda


Traducción libre de un fragmento de la tesis “Can a beard difference their genetic disposition to life?”® (2005) de Ann Kowalski para la Universidad de Ownsward (UK)

Es propio de la naturaleza humana diferenciar, tipificar y catalogar, casi hasta la extenuación, cualquier materia a la que se enfrente.

Refiriéndonos a  los hombres, se los puede dividir de varias maneras. Ganadores y perdedores, valientes y cobardes, cariñosos y desafectados, simpáticos y huraños, trabajadores y vagos, artistas y malabaristas… pero realmente, la verdadera división entre distintas tipologías, la línea divisoria que separa a unos de otros, el matíz que separa a unos de otros, es la barba.

Comenzaremos con una breve definición de barba:

Es el pelo que crece sobre el mentón (barbilla), el cuello y los pómulos y bajo el labio inferior del hombre. Combinada hábilmente con un bigote, que es el pelo que crece en la parte superior del labio, da una sensación de madurez y seguridad.

La barba y/o el bigote se elimina comúnmente mediante el afeitado, que consiste en arrancar el pelo del cutis mediante cuchillas o bien manuales, o bien eléctricas. Para conocer otras técnicas de afeitado alternativas ver el apéndice “Afeitados (otros) 1.2.5: Con fuego y/o napalm”

(…)

1234463708749_fA lo largo de la historia y en las diferentes culturas, a los hombres con vello facial se les han atribuido la sabiduría, la potencia sexual o un estatus social alto, pero también la falta de higiene o refinamiento y una disposición excéntrica. En algunas religiones aún más intolerantes que la cristiana, como puede ser la musulmana, los varones deben llevar la barba completa. Para las mujeres no es obligatorio.

Durante las primeras décadas del siglo XX, perdieron su sentido estético y encanto debido a un afeminamiento del género masculino. Afortunadamente las barbas, junto con el cabello largo, fueron reintroducidas (junto a una mayor libertad sexual, o al menos más transparente) al mundo occidental en los años 60 por los hippies, que, aunque execrables en ciertos aspectos, supieron desde San Francisco insuflar un temporal sentimiento de felicidad al mundo.

Actualmente las barbas largas son rara vez vistas entre hombres jóvenes occidentales. Las que ahora se llevan, son rasuradas o arregladas y en ocasiones y dependiendo del estatus social o tribu urbana podemos encontrar barbas “piratescas”. (Véase: “Barba Azúl, Barba Roja, Barba Negra: De la barba al pirateo asesino y sin remordimiento alguno”® John Mujikata; Ed. Nonsense 1964)

La barba en la historia

Como anteriormente se ha dicho, la barba tiene gran importancia en muchas culturas, sobre todo en el pasado. Por ejemplo, entre los celtas la barba constituía un signo de virilidad y libertad, ya que los esclavos eran violentamente obligados a recortársela. Se sabe que los pueblos gerrrmánicos también tenían en alta estima la barba. Fueron los romanos en su expansión los que comenzaron a extender la costumbre del afeitado. Los soldados eran obligados a ello por las ventajas que conllevaba en combate (se evitaba que el enemigo pudiera dar un tirón y dejarte en carne viva), y dado que el Imperio Romano era una sociedad militarizada, pronto la mayor parte de los hombres del imperio tomaron la costumbre del rasurado facial, y quien sabe si anal.

(…) En la Edad Media, cuando los gerrrmanos invadieron los antiguos territorios romanos, volvieron a poner de moda la barba, como hemos dicho signo de libertad y virilidad para ellos.

(…) En el s. XVI, comenzó a llevarse una barba muy recortada (precursora de las barbas “light”) o perilla de candado en Europa y barba larga en Indias (moda traída sin duda por los conquistadores, que pretendían diferenciarse al máximo de los indígenas, que eran barbilampiños, además de chiquitines). En el siglo XVII, los hombres europeos (y los americanos criollos) utilizaban sobre todo bigote o barba de candado, llamada comúnmente “perilla”.

(…) En el XIX, la barba volvió a ponerse de moda en los sectores progresistas de la sociedad, mientras que las clases altas prefirieron las clásicas patillas (que posteriormente se pondrían de moda durante los 70 y su revival en los 90) o un simple bigote. Los pobres, barba. Los ricos, afeitados. Estos estándares se han mantenido casi hasta la actualidad, donde se puede diferenciar a los distintos dirigentes de partidos políticos de izquierdas o derechas por sus rostros afeitados o barbosos. (Véase: “Puede llegarse a encontrar barbas en la derecha?”® Pedro Leboski; Ed. KKtalan 1988)

JEAN-BAPTISTE-COROT-HEAD-OF-BEARDED-MAN-AKA-STUDY-FOR-THE-BAPTISM-OF-CHRIST-(…)

En la actualidad, y como hemos comentado con anterioridad, las barbas son comunes entre determinadas clases sociales o las llamadas tribus urbanas. Hablamos ahora principalmente del hombre occidental.

Debido a tendencias de imagen impuestas por la desmedida publicidad, puede parecer que la barba no tiene lugar en la sociedad actual, afirmación carente de rigurosidad.

(…) actualmente, podemos encontrar barbas “hard” en socios de peñas motoristas, principalmente norteamericanas, como la conocida “Death angels”.

Barbas “light”:(…) los más representativos defensores este tipo de barba, son los llamados “indies” o “alternativos”, siendo estas dos etiquetas muy difusas y abarcando un sinfín de subgéneros. Por ejemplo, puedes ser un indie orientado al folk, y lucir barba piratesca como Devendra Banhart (…) En los lugares donde este tipo de personas se reúnen para alternar y socializarse, como festivales de música, pubs o discotecas, se pueden encontrar diversidad de barbas, perillas, bigotes tímidos o bien afeitados. No hay un perfil claro, aunque para diferenciarse de otras tribus, las barbas “light” junto con las gafas de pasta son sintomáticas de este tipo de personas.

Actualmente, la barba “light” (y la barba  en general) no se considera una falta de higiene, salvo casos puntuales. La personas que las lucen puede presentar varios puntos en común: denotan cierto aire de superioridad, fingida inteligencia, supuesto nivel cultural alto, interés en materias que otros desconocen o no encuentran interesantes en absoluto, gustos musicales fuera de lo corriente, conocimientos de subcultura popular tales como televisión, cine o cómics. Suelen hacer su carrera profesional en diversos ámbitos de gran utilidad para la sociedad como músicos pop/rock (entre otros) o críticos de música (músicos frustrados), artistas multidisciplinares y de vanguardia, fundadores de ONGs ecológicas (…) se pueden encontrar casos en la actualidad de personas que aunque pertenecezcan a alguno de estos subgéneros indies puede sentir atracción e incluso practicar la pintura llamada “figurativa” en detrimento del abstracto (Véase “Abstracto igual a mierda”® Ed. Painintheass 1993 Carl Blacksmith)


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