La isla del tesoro (Robert Louis Stevenson)


Hoy os hablo de un clásico apasionante, rescatado junto con otros, de las cajas de libros que tengo en el pueblo. Qué ganas tengo de volver a leer algunos y tomar por nuevos otros!!. Entre los rescatados está mi, posiblemente, novela favorita: “Los tres mosqueteros”. Pero eso será otro día…

En la Isla del Tesoro encontramos elementos que hoy nos son familiares a todos debido a los relatos que hemos visto en cine y televisión sobre piratas; Mapas del tesoro marcados con cruces, piratas alcoholizados de ron, una isla misteriosa, motines, loros… elementos que pertenecen al subconsciente colectivo y que hacen de su relectura, tantos años después, un hecho familiar, como si de nuevo descubrieses personajes e historias que habías olvidado pero que estaban agazapados en tu memoria.

Todo empieza cuando a una posada llamada “Almirante Benbow” llega un pirata llamado Billy Bones, que busca esconderse de un peligro que no tardará en aparecer. Esta posada pertenece a los padres de Jim Hawkins, protagonista de la historia, que poco a poco se va involucrando en la historia. Bones, a su llegada, portaba un cofre que guarda celosamente, rozando una aparente paranoia resulta ser justificada.

El cofre contiene un mapa con la situación de un fabuloso tesoro, enterrado por un pirata sanguinario y casi legendario llamado Flint. Este mapa va a parar a manos de Jim Hawkins, después de varias vicisitudes con los “compañeros” del viejo Bones, que buscan recuperar el mapa que este, como descubrimos a lo largo de las páginas, les había robado.

Así comienza una historia que nos llevará directos a la isla donde está enterrado el tesoro. Una isla que se nos presenta casi mágica, con espectaculares paisajes, no exentos de peligros que la hacen, aún si cabe, más atrayente.

Los piratas que aparecen como personajes en la historia son de menor calado que los que sólo se nombran, pero hay uno en especial, John Silver, que acapara todas las simpatías del lector, aunque sea un asesino que no dudaría en vender a su propia madre para lograr sus fines. Este John Silver, apodado “El largo” es el arquetipo de pirata, un personaje ambiguo e inteligente en el que se han basado todos los piratas malvados que han venido después.

Una novela juvenil que no sólo agrada por su sencilla lectura, si no que atrapa y la devoras casi sin pausa. Conforme se acercan las últimas páginas da pena caer en la cuenta de que se acerca el fin de la historia. Un final acorde con el tono de la novela, en el que casi todo el mundo obtiene su merecido dependiendo de cómo se han portado a lo largo de la historia.

Maravilloso.

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